martes, 15 de agosto de 2017

No soy de aquí ni soy de allá

El domingo pasado un amigo me preguntó, en tono casi de reproche: ¿Abriste tres páginas en Facebook? Le respondí que no, pero que iba a buscar para saber de qué se trataba. Es que ahora uno resulta vendiendo o comprando chucherías sin haberlo pedido, vinculado en campañas de defensa de los derechos de los unicornios, formado grupo con los observadores de luciérnagas, apoyando a los ensimismados, dando una voz de aliento a los que sufren de halitosis, en fin: gracias a las redes sociales uno termina involucrado en todas las locuras que tienen autopista en la web. Hace quince minutos me llegó, vía Messenger, esta nota:

Hola amigo, Te invito a ser miembro de la Célula Aprista Colombiana, perteneciente a la Alianza Popular Revolucionaria Americana “APRA”, el Gran Movimiento Continental de Centro Izquierda o Izquierda Democrática, que propone la Integración de los Pueblos Indoamericanos, conservando cada país su autonomía, pero unidos por una sola Causa, la ansiada Justicia Social de Pan Con Libertad.

La nota está inserta en un grupo que no creé pero, al parecer, es mi grupo. ¿En qué momento resulté bailando en una fiesta que no era la mía ni donde me habían invitado? Porque, hasta donde el alemán me lo permite, no recuerdo haber creado un grupo ni estar participando en uno donde haya sido invitado. Ojo, que así es como uno llega a perder la virginidad.

Debo hacer una aclaración innecesaria: En diferentes ocasiones he manifestado que de la política nada me gusta. Por eso no pertenezco a ningún partido, menos aún a un grupo o directorio. Eso no quiere decir que eluda el tema o que no sea amigo y respete a los que sí les gusta y la disfrutan hasta el éxtasis, así algunos de ellos no entiendan o no toleren mi posición. Un suspicaz me dijo que si no soy de derecha ni de izquierda; entonces es que soy un anarquista. Vaya uno a saber. He leído (que no estudiado) a Bakunin, el más destacado teórico del anarquismo, a Proudhom, a Emma Goldman, a Kropotkin... La lista es muy larga. Pero también he leído la Biblia, algunas cosas de Das Kapital y otras de Mein Kampf y La Montaña Mágica y a Vidales y Rin Rin Renacuajo. ¿Eso que me hace? No me mame gallo, me dijo el suspicaz.

Bueno, lo que quiero decir es que mi intuición me lleva de la mano para indicarme dónde estoy parado y dónde no me debo parar. Mi independencia (mejor sería decir; mi libre albedrío) me lleva por los ibéricos caminos de Don Alonso Quijano. Por eso estoy con los que apenas sí se dejan escuchar, con los que injustamente son víctimas de la justicia, con aquellos que entregan sudor y sangre a cambio de un salario de miseria, con los que están en el lado opuesto de la opulencia, con el payaso que no recibe aplausos, con el ciclista que llega de último a la meta. En resumen: con los desiguales. Si a pesar de esa posición frente a la realidad que me muestra como alguien que no es de derecha pero tampoco de izquierda, entonces sí, a veces soy anarquista. Y en este despelote ideológico que llevo a cuestas sólo atino a decir: no me lleven a los empujones a grupos donde no he pedido estar, pues además de anarquista soy "solitarista".



martes, 1 de agosto de 2017

Que los hay, los hay. Lo que no hay es dónde echarlos.

Rafael Nieto Loaiza es precandidato a la Presidencia de la República por el Centro Democrático. Esperen, esperen…  sólo es PRECANDIDATO. Sólo eso. Y que lo sea del CD no es razón para sonreir burlonamente. Mire que, además, es abogado (como yo), columnista (como algunos de mis amigos) y analista político (como 50 millones de colombianos). Ah, también fue vice-ministro de Justicia. Es lo que dice su presentación en Twitter, donde tiene 12.500 seguidores, que no es la gran cosa pues existen empresas cibernéticas que venden la cantidad que les demanden.



Pero el mérito más grande de Rafael Nieto está en haber iniciado el ejercicio de su profesión con un contrato de $200.000.000.oo asesorando la Agencia de Defensa de la Nación.


Eso dibuja con fidelidad a este personaje de la política nacional. Lagarto profesional, debería leerse en su hoja de vida, donde afirma ser de centro-derecha. ¿Centro-derecha? ¿Existe tal cosa? Si es así no queda más remedio que dar por sentado que también existen las brujas. Y los Cuatro Fantásticos. Según esa apreciación de politólogo de pacotilla, quien se autodenomine de centro-derecha es porque está más confundido que analista de Facebook y -siguiendo esa absurda teoría- todavía no ha decidido si echar para la derecha-derecha, que podríamos imaginar algo así como el fascismo; o para izquierda-derecha, que vendría siendo como el liberalismo.

El caso es que Rafael Nieto ha llamado la atención en Twitter por este trino:



Leyendo a la carrera, como lo hacemos el 83,76% de los colombianos, el trino se ve como la natural postura patriótica de un buen político. Pero una interpretación atenta nos permite encontrar posturas dignas de un miembro de las SS hitlerianas. Para comenzar, Rafael Nieto Loaiza se va al extremo: Hay que desterrar al socialismo. No dice que hay que derrotarlo en franca lid con los medios políticos. No considera la posibilidad de ganar seguidores de esa peligrosísima doctrina mediante la demostración de ser el capitalismo la mejor opción. No señor, hay que desterrarlo. ¿Cómo? Como sea, todo parece valer para este paradigma de la intolerancia, incluso el exterminio tipo Unión Patriótica.

A renglón seguido el personaje de marras invita a unirnos a defender la democracia. Desdice de un abogado que ignora las normas básicas de la gramática y, en este caso, de las preposiciones Sin embargo, eso vale huevo frente a la contradicción ideológica que nos arroja a los pies. Y aunque la democracia, como sistema, no tiene mucho que ver con la igualdad de las personas, al menos sí hace referencia a la participación de todos en un sistema desigual. Por eso la publicidad política con que nos atiborran a diario hace constante mención de “democracia participativa”, así sea una expresión pleonástica y utópica. Visto así, desterrar al socialismo (repito: no derrotarlo en las urnas) para defender la democracia es un total contrasentido y un acto de extrema intolerancia dentro de la convivencia política que no se puede justificar en nadie. ¿Desterrar el socialismo para defender la constitución y la libertad? No sólo es un absurdo sino la demostración de la crasa ignorancia, en materia Constitucional, por parte del ex-viceministro de Justicia, cargo que exige conocimiento y aplicación de los principios consignados en la Carta Magna.  

En nuestra sociedad y de manera específica en el universo de la política, no es difícil encontrar estos paradigmas de la falsa ideología, personajes como salidos del extraño mundo de Súbuso que van por ahí exhibiendo su idiotez frente a unos espectadores que los siguen ciegamente hacia el abismo porque sólo saben pulsar el botón de ME GUSTA o sobre un emoji o, luego de hacer un extremo esfuerzo intelectual, escribir un comentario monosilábico. Total/. 

Ah, desde luego que ese tipo de idiotez no es monopolio de las tendencias de la derecha antes mencionada. En la izquierda también se da silvestre y cuando se va al extremo compite con las posturas fascistas, que son totalitarias, egocéntricas, dictactoriales, racistas, discriminatorias, excluyentes. Encuentra uno por ahí dirigentes de la izquierda, centro-izquierda, izquierda-izquierda e  izquierda-derecha que asumen igual postura ante una colectividad social que cada vez cree menos en la política y mucho menos en los políticos y lo único que quiere es vivir en paz. Nada más.

ANIBAL
MANUEL