lunes, 28 de agosto de 2017

Y no era de bronce

Cuando yo era niño, cada vez que iba al parque Guerrero encontraba tres cosas que me atraían como un poderoso imán: la pila, la escultura de El niño y el león y el tamarindo que se hallaba frente a El Volga. Lo menciono ahora por tres razones: La pila ha sido objeto de polémica pueblerina, la escultura ha sido objeto de vandalismo y el tamarindo… Bueno, el tamarindo se me atravesó en los recuerdos.

La fuente estaba, como hoy, en el centro del parque, pero en ese entonces la habían instalado sobre un pequeño montículo de tierra cubierto de hierba. Y era de bronce. Al menos así lo decía todo el mundo y los pocos libros de historia que hacen referencia a la donación hecha por un señor de apellido Lalinde a finales del siglo XIX. Digámoslo de una vez: su valor artístico es inferior al rédito histórico que ahora tiene; que si hubiera sido al contrario, hoy tendríamos conocimiento del insigne autor y todo el referente de su génesis artística. ¿Donde fue esculpida o vaciada? ¿Qué técnica se utilizó? ¿Dónde está la impronta que la caracteriza como una pieza única y no como un modelo reiterado y reiterable? Solamente sabemos que el señor Lalinde la compró en uno de sus viajes a cualquier parte del mundo y la regaló al pueblo de Roldanillo, así como cuando alguien viaja a Cartagena y se carga de manillas de chaquira y otras artesanías baratas para obsequiar a sus amigos.
Imagen cedida por Humberto Madrid
No, no estoy diciendo que la pila sea una artesanía barata, pues algo de tales proporciones debió representar un dinero considerable. Pero los viejos eran así, de un amor por su pueblo que ni en el edificio de la 7a con 7a se encuentra ya. Desde el momento mismo en que fue puesta en la mitad del parque, se convirtió en un referente ineludible para los fotógrafos de oficio y para los que podían tener una Kodak Brownie modelo C y pasar a la posteridad. Roldanillense que se respete (incluso los que no son respetados) tiene una fotografía al pie de la pila. Esa sola circunstancia la convierte en un modelo icónico para nuestro pueblo, en algo así como uno de los documento de identidad que se se exhiben en los afiches promocionales de lo que sea.

Sin embargo, en los últimos años la fuente del parque, como también la conocemos, ha caído en desgracia. Hace un tiempo la desarmaron y tiraron sus partes en el patio de la alcaldía y luego en el de la Casa de la Cultura. Allí se perdió el platón superior. Llamaron a Pedro Alcalde, agradable persona y gran amigo, además de habilidoso escultor en cemento, quien realizó una réplica intachable. Luego sufrió otras averías y Pedro Alcalde estuvo presto a repararlas. Terminando el 2015 y una funesta administración, la pila fue abandonada y hasta cubierta con escombros gracias a un proyecto de remodelación del parque que sólo Wikileaks sabe cuánto costó en realidad. Finalmente se la robaron, la rescataron en pedazos y, claro, llamaron a Pedro Alcalde para que desfaciera ese entuerto.
Foto de Andrés Clavijo
Indudablemente las reparaciones, restauraciones y modificaciones que haya sufrido la pila no han tenido la intervención de un experto en el rescate de monumentos y símbolos históricos. Siempre llamaron a Pedro Alcalde, habilidoso escultor en cemento -como ya dijimos- muy conocido por ser el que hizo las figuras temáticas de los parques recreacionales del Valle del Cauca y a quien no se le conoce una trayectoria en el trabajo con bronce (que exige una taller de fundido) o con mármol de Carrara. Algo tan evidente generó hace siete meses un comentario de mi parte (con un humor harto corrosivo, debo admitirlo) y una respuesta del Secretario de Infraestructura del Municipio, nada apropiada (hay que decirlo) si se tienen en cuenta que venía de un excelso y desinteresado servidor público que ocupa tan dignísimo cargo. Pues bien, con ocasión del Festival Lola Mora, tuve un encuentro casual en el parque Guerrero con Pedro Alcalde. Y tardíamente recordé el ácido comentario y la torpe respuesta de marras:
Los honrosos títulos de viejo e irresponsable los insertaré orgulloso en mi ridiculum vitae, porque todo viejo se vuelve de alguna manera irresponsable; pero no quiero el de mentiroso, que por derecho propio le corresponde a otros. Por eso registré en vídeo lo que dijo Pedro Alcalde acerca de la pila. Ahí tienen:


"No es de bronce. El material con la cual está constituida, 
en cierta parte es de hierro colado"

Entonces, como decían y siguen diciendo las buenas lenguas, sí es de cemento, en buena parte, porque en cierta parte es de hierro colado. Por lo tanto, no fui irresponsable en mis comentarios como sí lo fue el Secretario de Infraestructura del Municipio de Roldanillo, quien además debe aprender que si el cemento es una mina de oro para sus nobles propósitos y los de los contratistas de las obras públicas, de ninguna manera lo puede confundir con el bronce. 


Luego hablaremos de "El niño y el león".



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