martes, 1 de agosto de 2017

Que los hay, los hay. Lo que no hay es dónde echarlos.

Rafael Nieto Loaiza es precandidato a la Presidencia de la República por el Centro Democrático. Esperen, esperen…  sólo es PRECANDIDATO. Sólo eso. Y que lo sea del CD no es razón para sonreir burlonamente. Mire que, además, es abogado (como yo), columnista (como algunos de mis amigos) y analista político (como 50 millones de colombianos). Ah, también fue vice-ministro de Justicia. Es lo que dice su presentación en Twitter, donde tiene 12.500 seguidores, que no es la gran cosa pues existen empresas cibernéticas que venden la cantidad que les demanden.



Pero el mérito más grande de Rafael Nieto está en haber iniciado el ejercicio de su profesión con un contrato de $200.000.000.oo asesorando la Agencia de Defensa de la Nación.


Eso dibuja con fidelidad a este personaje de la política nacional. Lagarto profesional, debería leerse en su hoja de vida, donde afirma ser de centro-derecha. ¿Centro-derecha? ¿Existe tal cosa? Si es así no queda más remedio que dar por sentado que también existen las brujas. Y los Cuatro Fantásticos. Según esa apreciación de politólogo de pacotilla, quien se autodenomine de centro-derecha es porque está más confundido que analista de Facebook y -siguiendo esa absurda teoría- todavía no ha decidido si echar para la derecha-derecha, que podríamos imaginar algo así como el fascismo; o para izquierda-derecha, que vendría siendo como el liberalismo.

El caso es que Rafael Nieto ha llamado la atención en Twitter por este trino:



Leyendo a la carrera, como lo hacemos el 83,76% de los colombianos, el trino se ve como la natural postura patriótica de un buen político. Pero una interpretación atenta nos permite encontrar posturas dignas de un miembro de las SS hitlerianas. Para comenzar, Rafael Nieto Loaiza se va al extremo: Hay que desterrar al socialismo. No dice que hay que derrotarlo en franca lid con los medios políticos. No considera la posibilidad de ganar seguidores de esa peligrosísima doctrina mediante la demostración de ser el capitalismo la mejor opción. No señor, hay que desterrarlo. ¿Cómo? Como sea, todo parece valer para este paradigma de la intolerancia, incluso el exterminio tipo Unión Patriótica.

A renglón seguido el personaje de marras invita a unirnos a defender la democracia. Desdice de un abogado que ignora las normas básicas de la gramática y, en este caso, de las preposiciones Sin embargo, eso vale huevo frente a la contradicción ideológica que nos arroja a los pies. Y aunque la democracia, como sistema, no tiene mucho que ver con la igualdad de las personas, al menos sí hace referencia a la participación de todos en un sistema desigual. Por eso la publicidad política con que nos atiborran a diario hace constante mención de “democracia participativa”, así sea una expresión pleonástica y utópica. Visto así, desterrar al socialismo (repito: no derrotarlo en las urnas) para defender la democracia es un total contrasentido y un acto de extrema intolerancia dentro de la convivencia política que no se puede justificar en nadie. ¿Desterrar el socialismo para defender la constitución y la libertad? No sólo es un absurdo sino la demostración de la crasa ignorancia, en materia Constitucional, por parte del ex-viceministro de Justicia, cargo que exige conocimiento y aplicación de los principios consignados en la Carta Magna.  

En nuestra sociedad y de manera específica en el universo de la política, no es difícil encontrar estos paradigmas de la falsa ideología, personajes como salidos del extraño mundo de Súbuso que van por ahí exhibiendo su idiotez frente a unos espectadores que los siguen ciegamente hacia el abismo porque sólo saben pulsar el botón de ME GUSTA o sobre un emoji o, luego de hacer un extremo esfuerzo intelectual, escribir un comentario monosilábico. Total/. 

Ah, desde luego que ese tipo de idiotez no es monopolio de las tendencias de la derecha antes mencionada. En la izquierda también se da silvestre y cuando se va al extremo compite con las posturas fascistas, que son totalitarias, egocéntricas, dictactoriales, racistas, discriminatorias, excluyentes. Encuentra uno por ahí dirigentes de la izquierda, centro-izquierda, izquierda-izquierda e  izquierda-derecha que asumen igual postura ante una colectividad social que cada vez cree menos en la política y mucho menos en los políticos y lo único que quiere es vivir en paz. Nada más.

ANIBAL
MANUEL

No hay comentarios:

Publicar un comentario