martes, 15 de agosto de 2017

No soy de aquí ni soy de allá

El domingo pasado un amigo me preguntó, en tono casi de reproche: ¿Abriste tres páginas en Facebook? Le respondí que no, pero que iba a buscar para saber de qué se trataba. Es que ahora uno resulta vendiendo o comprando chucherías sin haberlo pedido, vinculado en campañas de defensa de los derechos de los unicornios, formado grupo con los observadores de luciérnagas, apoyando a los ensimismados, dando una voz de aliento a los que sufren de halitosis, en fin: gracias a las redes sociales uno termina involucrado en todas las locuras que tienen autopista en la web. Hace quince minutos me llegó, vía Messenger, esta nota:

Hola amigo, Te invito a ser miembro de la Célula Aprista Colombiana, perteneciente a la Alianza Popular Revolucionaria Americana “APRA”, el Gran Movimiento Continental de Centro Izquierda o Izquierda Democrática, que propone la Integración de los Pueblos Indoamericanos, conservando cada país su autonomía, pero unidos por una sola Causa, la ansiada Justicia Social de Pan Con Libertad.

La nota está inserta en un grupo que no creé pero, al parecer, es mi grupo. ¿En qué momento resulté bailando en una fiesta que no era la mía ni donde me habían invitado? Porque, hasta donde el alemán me lo permite, no recuerdo haber creado un grupo ni estar participando en uno donde haya sido invitado. Ojo, que así es como uno llega a perder la virginidad.

Debo hacer una aclaración innecesaria: En diferentes ocasiones he manifestado que de la política nada me gusta. Por eso no pertenezco a ningún partido, menos aún a un grupo o directorio. Eso no quiere decir que eluda el tema o que no sea amigo y respete a los que sí les gusta y la disfrutan hasta el éxtasis, así algunos de ellos no entiendan o no toleren mi posición. Un suspicaz me dijo que si no soy de derecha ni de izquierda; entonces es que soy un anarquista. Vaya uno a saber. He leído (que no estudiado) a Bakunin, el más destacado teórico del anarquismo, a Proudhom, a Emma Goldman, a Kropotkin... La lista es muy larga. Pero también he leído la Biblia, algunas cosas de Das Kapital y otras de Mein Kampf y La Montaña Mágica y a Vidales y Rin Rin Renacuajo. ¿Eso que me hace? No me mame gallo, me dijo el suspicaz.

Bueno, lo que quiero decir es que mi intuición me lleva de la mano para indicarme dónde estoy parado y dónde no me debo parar. Mi independencia (mejor sería decir; mi libre albedrío) me lleva por los ibéricos caminos de Don Alonso Quijano. Por eso estoy con los que apenas sí se dejan escuchar, con los que injustamente son víctimas de la justicia, con aquellos que entregan sudor y sangre a cambio de un salario de miseria, con los que están en el lado opuesto de la opulencia, con el payaso que no recibe aplausos, con el ciclista que llega de último a la meta. En resumen: con los desiguales. Si a pesar de esa posición frente a la realidad que me muestra como alguien que no es de derecha pero tampoco de izquierda, entonces sí, a veces soy anarquista. Y en este despelote ideológico que llevo a cuestas sólo atino a decir: no me lleven a los empujones a grupos donde no he pedido estar, pues además de anarquista soy "solitarista".



martes, 1 de agosto de 2017

Que los hay, los hay. Lo que no hay es dónde echarlos.

Rafael Nieto Loaiza es precandidato a la Presidencia de la República por el Centro Democrático. Esperen, esperen…  sólo es PRECANDIDATO. Sólo eso. Y que lo sea del CD no es razón para sonreir burlonamente. Mire que, además, es abogado (como yo), columnista (como algunos de mis amigos) y analista político (como 50 millones de colombianos). Ah, también fue vice-ministro de Justicia. Es lo que dice su presentación en Twitter, donde tiene 12.500 seguidores, que no es la gran cosa pues existen empresas cibernéticas que venden la cantidad que les demanden.



Pero el mérito más grande de Rafael Nieto está en haber iniciado el ejercicio de su profesión con un contrato de $200.000.000.oo asesorando la Agencia de Defensa de la Nación.


Eso dibuja con fidelidad a este personaje de la política nacional. Lagarto profesional, debería leerse en su hoja de vida, donde afirma ser de centro-derecha. ¿Centro-derecha? ¿Existe tal cosa? Si es así no queda más remedio que dar por sentado que también existen las brujas. Y los Cuatro Fantásticos. Según esa apreciación de politólogo de pacotilla, quien se autodenomine de centro-derecha es porque está más confundido que analista de Facebook y -siguiendo esa absurda teoría- todavía no ha decidido si echar para la derecha-derecha, que podríamos imaginar algo así como el fascismo; o para izquierda-derecha, que vendría siendo como el liberalismo.

El caso es que Rafael Nieto ha llamado la atención en Twitter por este trino:



Leyendo a la carrera, como lo hacemos el 83,76% de los colombianos, el trino se ve como la natural postura patriótica de un buen político. Pero una interpretación atenta nos permite encontrar posturas dignas de un miembro de las SS hitlerianas. Para comenzar, Rafael Nieto Loaiza se va al extremo: Hay que desterrar al socialismo. No dice que hay que derrotarlo en franca lid con los medios políticos. No considera la posibilidad de ganar seguidores de esa peligrosísima doctrina mediante la demostración de ser el capitalismo la mejor opción. No señor, hay que desterrarlo. ¿Cómo? Como sea, todo parece valer para este paradigma de la intolerancia, incluso el exterminio tipo Unión Patriótica.

A renglón seguido el personaje de marras invita a unirnos a defender la democracia. Desdice de un abogado que ignora las normas básicas de la gramática y, en este caso, de las preposiciones Sin embargo, eso vale huevo frente a la contradicción ideológica que nos arroja a los pies. Y aunque la democracia, como sistema, no tiene mucho que ver con la igualdad de las personas, al menos sí hace referencia a la participación de todos en un sistema desigual. Por eso la publicidad política con que nos atiborran a diario hace constante mención de “democracia participativa”, así sea una expresión pleonástica y utópica. Visto así, desterrar al socialismo (repito: no derrotarlo en las urnas) para defender la democracia es un total contrasentido y un acto de extrema intolerancia dentro de la convivencia política que no se puede justificar en nadie. ¿Desterrar el socialismo para defender la constitución y la libertad? No sólo es un absurdo sino la demostración de la crasa ignorancia, en materia Constitucional, por parte del ex-viceministro de Justicia, cargo que exige conocimiento y aplicación de los principios consignados en la Carta Magna.  

En nuestra sociedad y de manera específica en el universo de la política, no es difícil encontrar estos paradigmas de la falsa ideología, personajes como salidos del extraño mundo de Súbuso que van por ahí exhibiendo su idiotez frente a unos espectadores que los siguen ciegamente hacia el abismo porque sólo saben pulsar el botón de ME GUSTA o sobre un emoji o, luego de hacer un extremo esfuerzo intelectual, escribir un comentario monosilábico. Total/. 

Ah, desde luego que ese tipo de idiotez no es monopolio de las tendencias de la derecha antes mencionada. En la izquierda también se da silvestre y cuando se va al extremo compite con las posturas fascistas, que son totalitarias, egocéntricas, dictactoriales, racistas, discriminatorias, excluyentes. Encuentra uno por ahí dirigentes de la izquierda, centro-izquierda, izquierda-izquierda e  izquierda-derecha que asumen igual postura ante una colectividad social que cada vez cree menos en la política y mucho menos en los políticos y lo único que quiere es vivir en paz. Nada más.

ANIBAL
MANUEL

viernes, 7 de julio de 2017

a seguir por lo mismo.

Nos hemos acostumbrado tanto a tragar las noticias sin hacerles la debida digestión, que los hechos más notorios van pasando de agache, sin trascender más allá de bochinche en las redes sociales. Nos hemos convertido en lectores de titulares, consumidores del sensacionalismo pasajero entregado de manera superficial. Los medios de comunicación ya no dan cuenta de un hecho noticioso. Los noticiarios presentan el material de fondo como si fuera de farándula y el de farándula como lo más importante. Es lo que está ocurriendo con el caso del ex fiscal anticorrupción Guillermo Moreno, personaje que se puso en el ojo del huracán precisamente por su conducta corrupta.



¿Se trata sólo de otro caso de delito contra los bienes del Estado en el que se ve involucrado un servidor público? Claro que no. Estamos frente a un hecho vergonzoso de corrupción en el que el nombre de Guillermo Moreno es apenas la parte visible de un iceberg que se puede desintegrar sacando a flote varios nombres y destapando una olla donde no se cuecen habas, sino componendas muy podridas.

Pongamos las cosas así: Guillermo Moreno había sido candidato a la Personería de Bogotá con la bendición de María Fernanda Cabal, del Centro Democrático (que ni es de centro ni es democrático) en contubernio con Cambio Radical (que no propone ningún cambio y menos de manera radical). No lo logró, porque la mayoría de los concejales bogotanos conocían los pecadillos del candidato. Entonces aterrizó en la Fiscalía General de la Nación, con el cargo de asesor durante el reinado de Montealegre. Eso le dio la oportunidad de cambiar su modesta oficina de abogado por un centro de asesoría jurídica con un pool de abogados cubriendo todos los frentes. Se convirtió, en sólo siete años de ejercicio profesional, en defensor de gobernadores, exgobernadores y todo servidor público de altos quilates que se vio enredado en espinosos chamizales de la corrupción. Gracias a su habilidad en el noble campo de la lagartería, obtuvo pase de cortesía para entrar a los despachos de los muy excelsos y honorables magistrados de la Corte Suprema de Justicia. Es decir: amarró los perros. Y bien amarrados, pues su amistad con esos impolutos magistrados le aseguraba impunidad a sus defendidos y, de paso, le abría las puertas a sus ambiciones. Cambio Radical le echó la bendición y lo postuló para el cargo de Fiscal Anticorrupción. Mejor no había podido quedar. Todos los ingenuos nos preguntamos: Si se sabía que era corrupto, ¿cómo es que lo candidatizan para investigar a los corruptos? Precisamente, porque él los había defendido, los conocía, sabía de sus escabrosos secretos, tenía el listado clasificado de sus debilidades. Y lo más importante: adquiría el poder de echarle tierrita a los procesos abiertos en contra de sus amigos y amigos de sus postulantes. ¿Se dan cuenta?

Queda la participación del Fiscal General en la armada de este circo. No está muy claro el rol del señor Martínez Neira en la barahúnda del momento. Sólo él sabe por qué nombró en semejante puestazo a un pez que nadaba a sus anchas en las aguas turbias de la corrupción. Si lo sabía, el investigador número uno de Colombia cometió un gravísimo error de omisión.  Si no lo sabía, cometió un gravísimo error de investigación: no averiguar, no preguntar, dejar para ver qué pasaba. Sin embargo, a cualquiera de esos dos errores, el Fiscal General suma otro igual de grave: el del silencio posterior. Ni fú ni fá al respecto. Aunque no es el único.

El señor Uribe Vélez, personaje que se caracteriza por su pésima memoria, tras la que se escuda para criticar todo lo que no lleve su sello, no ha dicho ni mú. Y no es porque el ex fiscal anticorrupción sea primo de la señora Lina Moreno, como malévolamente se ha querido hacer creer a los desinformados de las redes sociales, sino porque su congresista estrella, la señora Cabal, ha respaldado en todo al delincuente de marras. El Presidente Santos se ha escabullido hábilmente del tema y sólo habla del país donde vive, que no es el mismo donde viven 50 millones de colombianos. Y el flamante Fiscal General de la Nación, con la discreción que lo caracteriza, ha lamentado el suceso, pero nada más. Es que el asunto lo asumió el Fiscal General de los Estados Unidos de Norteamérica y ya sabemos cuál es el despacho principal y cuál es el subordinado. 

Mientras tanto, en la República Virtual de Colombia -cuya capital es Facebook and Twitter- la gran masa sigue repitiendo como lora vieja la palabra CORRUPTO, escribiendo comentarios de tanta profundidad como: "ahí estamos pintados" y bajándole la temperatura a su indignación en la medida que se aproxima el tiempo de elecciones y vuelve a escoger a otros corruptos para que ocupen los cargos desde los cuales puedan delinquir a sus anchas. Y a seguir por lo mismo.



viernes, 9 de junio de 2017

La eterna historia

Produce hilaridad el cambio de actitud de aquellos que decidieron no retrasar más el lanzamiento de su candidatura al cargo más codiciado en las entidades territoriales: el de gobernante, ya sea de la Nación, del Departamento o de cualquiera de sus municipios. Ellos, los candidatos, se tornan en extremo simpáticos, accesibles, generosos,  abiertos a cualquier posibilidad. Escuchan con asombrosa atención a su potencial elector, estrechan las manos de los desconocidos, adquieren el don de la ubicuidad pues se los ve en toda parte y ocasión y en compañía de los más variados personajes, conceden el honor de visitar las casas más humildes, no tienen inconveniente en sentarse en el taburete cojitranco de don Nadie… en fin, exponen todas esas cualidades que uno quisiera que conservaran por siempre. O al menos durante el período de su administración. Pero la realidad es bien distinta. A partir del día en que toma posesión, el elegido cambia de manera radical su actitud amable y su naturaleza humana: frunce el ceño, primero como demostración de la gravedad de digno cargo y luego como señal de fastidio hacia aquellos que se sienten obligados a devolver el manoseo. Ya no escucha con atención; es más: ya no entiende ni se hace entender. Se esconde de sus electores, exige citas previas para una charla de cinco minutos y la mano sólo la extiende para cerrar negocio con los contratistas. 

Eso ocurre ahora y ha ocurrido históricamente. Sin embargo, el libreto se repite como si fuera una presentación de circo. Sólo cambian los nombres y los rostros de los actores, pues las actitudes son las mismas y los electores son los de siempre¿Por qué, entonces, continúa la comedia? El intento de respuesta amerita varios ángulos de reflexión. 

Uno podría pensar que el 90% del potencial de electores en Colombia está constituido por esa masa amorfa y maleable que puede ser manipulada al antojo de todos los políticos. Pero esa es una verdad relativa, pues es suficiente con escuchar al lustrabotas, al taxista, al obrero, al desempleado, a la gente del común, para saber que todos tienen un mínimo de noción sobre la realidad que los rodea entre elección que pasó y la elección que se aproxima. “Son los mismos con las mismas” se oye decir. “antes de elecciones son unas mansas palomas pero después se vuelven unos buitres” se escucha con frecuencia. “Con todos no se hace ni un caldo” es el decir general. Esa percepción popular que apunta hacia la total desconfianza por la clase política se diluye el día de comicios cuando todos los críticos de cafetería madrugan a rayar la cara del que le señalaron con anticipación, pues no se trata de votar por el candidato con mejores propuestas sino por el que el directorio impuso o el vecino con intereses en un puestico viene insinuando con insistencia.  


Digamos que esa es la falta de coherencia que nos caracteriza y nos muestra como depositarios de todas las contradicciones. Con todos los políticos no se hace un caldo, pero tenemos que votar por ellos porque ya nos comimos la micro-remesa y la cajita de lechona o la platica que nos dieron. Triste realidad. Ese billete de $20 mil o $50 mil -según la calidad del marrano- que los sacamicas del jefe político entregan doblado al estilo de las papeletas de basuco -lo que no es una coincidencia- se convierte en la obligación de ir a las urnas y devolver el favor. Flaco favor que no es tal.  

No nos llamemos a mentiras. En este país, donde son los delincuentes quienes  le ponen precio a todo,  incluso la democracia tiene un valor sujeto a la oferta y la demanda que se formaliza con la cesión de derechosPor eso todos tenemos bien claro que quien vende su voto no tiene derecho a exigir nada,  excepto la viciada paga. En cambio el político corrupto, que ya obtuvo lo que quería y a un costo mínimo, queda con todas las prerrogativas y algo más: con un respaldo de apariencia democrática que le da patente de corso para meter las manos en el codiciado saco del erario. Y ya no tiene que hacer promesas mentirosas de campaña. El paquete de la transacción corrupta las trae incluidas. 

 ¿Se repetirá la historia? Claro que sí. Porque este es el único país del mundo donde al elector lo capan cada que hay elecciones. 

ANIBAL
MANUEL

viernes, 2 de junio de 2017

Libros chatarra

Navegando al garete por las redes sociales uno encuentra de todo, como en botica. Y entre las cosas con las que tropecé y me causó profunda indignación fue la siguiente imagen divulgada por el estimado amigo Iván Kizza:
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Debo decir que fui docente en el área de Español y Literatura durante 14 años. Y en todo momento traté de inculcar el hábito de la lectura a mis amigos estudiantes. Pude haber cometido muchos errores en el ejercicio de tan cuestionada profesión, pero jamás el de menospreciar un libro. "No hay malos libros, hay malos lectores" era la frase que solía pronunciar en el salón de clase, refiriéndome no tanto a su contenido sino a su cualidad intrínseca, a la forma superficial como leemos, a la falta de análisis, de interpretación crítica.

Ahora choco violentamente contra este exabrupto y me doy cuenta que el valor del libro ya no se mide por el peso de lo que está consignado en sus páginas sino por el peso en kilos. Es cierto que en los anaqueles de las bibliotecas escolares no están todos los que son ni son todos los que están. Allí uno encuentra joyas engastadas en la solidez de un autor muy importante, pero también verdaderos bodrios que no sirven ni siquiera para nivelar la mesa cojitranca del maestro. Sin embargo, eso no es razón para que los responsables de una institución educativa de Roldanillo se den el lujo de vender por kilos toda una biblioteca. En una escuela podrán faltar algunas cosas que no se consideren esenciales, a criterio de los de de arriba (el sueldo de los profesores, por ejemplo) pero jamás los libros. Esa es la materia prima. Esa es la herramienta con qué labrar el conocimiento colectivo.

Se escucha con frecuencia -es un reclamo casi en tono de rezo- que las escuelas carecen de material lectura, que los niños y jóvenes no tienen nada para leer ni en donde leer. Eso me motivó a digitalizar mi biblioteca, esa que había hecho con años y años de pasión por los libros, con el fin único de obsequiarla. Después de buscar las instituciones que más la necesitaran y pudieran aprovecharla, envié más o menos 850 libros a cinco escuelas rurales de Tuluá. Eso le correspondía a las autoridades administrativas del municipio, claro está. Pero esas escuelas tenían una carencia no satisfecha oficialmente y mis libros ya habían cumplido su función estando en mis manos. Hubiera sido un desperdicio seguir conservándolos.

Al parecer en Roldanillo ocurre lo contrario: hay superávit de libros en las bibliotecas escolares. Desconozco cuál institución educativa que está sobrada de lote en materia de textos de lectura y consulta. La que sea, se ha practicado el harakiri y sus directivos merecen el reproche de toda la comunidad. ¿Esa decisión fue aprobada por el Consejo Directivo o el órgano regulador de la escuela? ¿Los libros se habían sometido a inventario o sólo hacían parte de los "consumibles" como el papel higiénico en las letrinas? Hay muchas preguntas que deben ser respondidas.

En todo caso este hecho insólito exige una explicación. No puede ser que un maestro, persona responsable de formar académicamente a unos niños para que piensen con criterio propio, esté echando al basurero esa posibilidad. Parece mentira que un docente, que se ha nutrido en las fuentes de los libros, los menosprecie de forma infame. Tiene que haber una explicación inteligente. Iván Kizza manifiesta que el dueño de la recicladora, Gamaliel (nombre de un fariseo que intercedió por la vida de los apóstoles y cambió el curso de la iglesia cristiana) le dio como única razón que los docentes fueron obligados a vender los libros porque les iban a dar unos nuevos. Hummmmm... una razón fuera de toda lógica, pues así les hubieran cambiado por unos nuevos conservando los títulos y autores, los viejos (que se ven no son tan viejos, como me dijera alguien a quien le falta mucho pelo pa' moña) se habrían podido destinar a otras escuelas, entidades culturales, tertulias literarias, mentideros poéticos, cuchitriles del arte, etc. Claro que desde la lógica contratista que se aplica en el universo de la politiquería, decir que se deben botar libros para reemplazarlos por otros de los mismos sí es posible. Muy posible.

Ruego a los dioses que mis palabras puedan ser rectificadas por los directivos del centro docente responsable del bibliocidio, que me digan que estoy hablando desde el punto de vista de la coprología pura, que me he equivocado como siempre. Es que por más que trato de entender el asunto no le encuentro ni pies ni cabeza.

miércoles, 24 de mayo de 2017

Los molestos ciudadanos

Joel Antonio Coronado, un amigo que tiene la virtud de no tragar entero y de cuando en cuando sacar a relucir su inconformismo (resentimiento, suelen decir los que están al otro lado), ha publicado tres mensajes en un grupo feisbucero que llama Cultura ciudadana. ¿Cuándo aprenderemos? Esos mensajes hacen referencia a omisiones de las administraciones municipal y departamental y que deben ser atendidas y solucionadas en la inmediatez por personas que son conscientes de las múltiples ocupaciones del señor alcalde, quien está para realizar proyectos mega y no para ocuparse de huequitos en las vías.

El primer mensaje alude a la manera como el ciudadano advierte el riesgo que representa un tremendo hueco en la carreta 5 entre calles 6 y 7: con un saco, costal estopa, o como usted quiera llamarlo, pues a la hora del té lo que menos importa es la lexicografía cuando lo que se trata es de prevenir que un peatón de manera intencional le dé por caer allí y fracturarse una pierna para iniciar un proceso de responsabilidad civil o una tractomula sea tragada con carga y todo.



El ciudadano (no ha de faltar el odioso ciudadano que quiera poner en evidencia la negligencia oficial) lo que hizo fue clavar dos palos en el hueco y poner el saco de marras en el que se lee en letras gigantescas PENTECONTES. Para los que no lo saben, esa palabra significa, en hebreo, ”venida del espíritu santo”. Pero las autoridades municipales le han dado la acepción de PELIGRO, tal vez porque en los accidentes de tránsito algunos vehículos se incendian como si les hubiera caído lenguas de fuego. Entonces, que quede claro que los sacos con mensajes bíblicos, como en este caso concreto, tiene dos significados: El primero, es una invocación a Dios que hacen los vecinos a diario para que proteja a todos de caer en los abismos. El segundo es una rogativa para que ese hueco sea tapado en esta administración, o al menos en alguna de las cuatro próximas. De otro lado, esa inmensa paloma con las alas abiertas está simbolizando el efímero vuelo de los impuestos, esos que paga el empresario por sus crecientes empresas, lo mismo que el habitante de la calle por el tarro de Boxer que compra para evadir la realidad de todos los días.

El segundo mensaje de Joel Antonio Coronado resalta la labor del joven Víctor Quiceno, quien por su cuenta y siendo el único que detectó el peligro, se dio a la tarea de tapar un hueco cerca de Mi Casita (no la mía sino la de Bernardo Vargas). Con su voluntad y una carreta de mano, porque Víctor no se va de carreta política, recogió escombros de asfalto y los acomodó de tal manera que sólo da vergüenza propia. Pero no propia de Víctor sino de la gobernación del Valle, que es a la que corresponde la reparación de las vías departamentales, y de la alcaldía de Roldanillo, que debe hacer las gestiones necesarias para que la gobernadora actúe, por presentarse el deterioro hacia ese lado.



No sólo Víctor Quiceno ha desempeñado el cargo de tapahuecos. En esa misma vía operaba un personaje que, bajo el lema de “échale tierrita y tápalo”, de día tapaba el único cráter en el que se le veía echar infinitas paladas de tierra y en la noche destapaba el resto. Ese personaje estiraba la mano para cobrar sus honorarios, pero la gente se negaba siempre argumentando que no se podía pagar nuevamente lo que ya habían aportado para el CVY. Nadie volvió a verlo y sería bueno que pudiera ser ubicado para que responda por abandono de las labores que le corresponden al gobierno departamental y cargue con la negligencia de los que deben estar atentos de que las cosas marchen bien en su jurisdicción.

Dicen que Víctor Quiceno será recompensado en un futuro no muy lejano, si es que la productiva y enriquecedora práctica de la corrupción no ha sido frenada.

El tercer mensaje de nuestro amigo Joel alude a unos agujeros que difícilmente pueden ser detectado en el puente sobre el río Cauca. Unos dicen que es el resultado del paso de las alegres caravanas de trenes cañeros que se ven por allí todos los días “trayendo progreso a la región”. Otros dicen que en realidad se está preparando la infraestructura para un nuevo deporte extremo que consiste en –después de haber caído en los huecos que previamente se ha “tragado”- terminar de torcer los rines y reventar las llantas de los vehículos que no siempre pueden eludirlos. Otros hablan de aberturas que se están acondicionando para que los turistas observen, con cierto riesgo emocionante, el fluir del límpido río. Como sea, es otra obra cuyo mantenimiento corre por cuenta de la gobernación del Valle, pero su gestión –como siempre- por cuenta conjunta de las alcaldías de Zarzal y Roldanillo.




Ahí quedan esas tres imágenes que, como ocurre casi siempre, perderán su color antes de que lo que denuncia un ciudadano molesto (tómese en los dos sentidos) haya tenido eco.

El siguiente enlace los llevará a los mensajes originales.





miércoles, 8 de marzo de 2017

La escalera de la sinvergüencería.


En dos minutos y medio el escritor y periodista GUSTAVO ALVAREZ GARDEAZABAL nos ilustra sobre la pirámide escalonada de la corrupción en Colombia.

Haga CLIC sobre la imagen para escuchar el audio.





martes, 7 de marzo de 2017

COLPENSIONES vs FONDOS PRIVADOS DE PENSIÓN

La estafa de los fondos privados de pensión

     Por: María del Rosario Vázquez Piñeros* Marzo 02, 2017


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Así se liquida la pensión por Colpensiones

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