domingo, 23 de octubre de 2016

¿Adiós a los parapentes?


Me gusta el espectáculo de los parapentes. Y como lo prometí, muy a las 8:00 a.m. estuve en la casa de la cultura. Desde la madrugada y durante los 50 kilómetros de viaje, una lluvia pertinaz se dejó caer. Parecía que nunca pararía.  En la puerta de entrada vi a Jorge Ariel Hurtado, uno de los animadores de la marcha. Algo me dijo en relación con la teoría de la lluvia como factor de disculpa para que la gente no respondiera a la invitación. Yo me incliné mas a la realidad y le contesté que la gente prefería participar desde las redes sociales porque eso no le exigía esfuerzo alguno y por eso sólo yo estaba ahí, aunque había viajado desde Tuluá. Luego me encontré con Carlos Guzmán y con Álvaro David López. Diálogos similares.

Varios aspectos se deben entrar a considerar en relación con lo que ocurre en Roldanillo, especialmente con los problemas que tienen directa incidencia en la comunidad. Lo del parque, por ejemplo, sigue ahí después de pasar 10 meses desde que el señor Jaime Ríos anunciara que las gracias de su antecesor las solucionaría en 45 días. Las calles siguen igual o peor. Nadie sabe si el plan de acción que lo respaldaba en su camino a la alcaldía se ha cumplido en el 21% del tiempo que lleva administrando el municipio. Ahora se presenta el tema de la instalación de unas torres eléctricas que acabaría con las prácticas del parapentismo en este municipio y de manera consecuente con las actividades comerciales y turísticas que ese deporte extremo ha generado.

Sobre este tema hay mucha tela para cortar.

Desde hace 34 años, cuando llegaron los primeros “cometistas” a nuestro pueblo, se vio la necesidad de incrementar el servicio hotelero (que para la época sólo contaba con dos o tres hospedajes) y hubo necesidad de acudir a las familias que contaran con uno o dos cuartos extras para alojar a los que venían de diferentes países. Los años pasaron y se crearon campeonatos nacionales e internacionales de ala delta y la afluencia de turistas se hizo mayor. Nacía en Roldanillo una industria muy poderosa: el turismo. Sin embargo, las autoridades administrativas del municipio no tuvieron la visión amplia que se necesitaba para organizar las cosas de tal manera que no crecieran a la buena de Dios. Sólo los pequeños comerciantes, los vendedores de fritanga, los cacharreros, los que inicialmente prestaron sus cuartos para hospedar extranjeros, sólo ellos vieron crecer el fenómeno y la oportunidad de incrementar sus ingresos.

No se conoce pronunciamiento alguno que aluda a las políticas oficiales trazadas para estructurar la actividad turística que genera el parapentismo en Roldanillo (porque la actividad turística que genera el Museo Rayo es otra historia). No hay un estatuto turístico para Roldanillo. No hay capacitación para la formación de guías turísticos. No hay un plan alternativo para ofrecerle a los visitantes. No hay capacitación a taxistas y otras personas prestadoras de servicios dirigidos exclusivamente al que visita al pueblo. Pero lo que es peor: no existen políticas de prevención para contrarrestar la problemática que viene implícita con el turismo. No podemos pasar por alto que detrás del fenómeno turístico llega el fenómeno delictivo. La comisión de delitos como el hurto y el narcotráfico minoritario, para sólo mencionar dos de los que no se veían hace pocos años y que han crecido en las estadísticas. Todo esto sin tocar otros aspectos que aluden, por ejemplo, al creciente y lucrativo mercado sexual que envolvió en sus tentáculos incluso a menores de edad. ¿Será que poso de moralista y exagerado? ¿O Será que en esa materia las autoridades administrativas se han dormido en los laureles?

Entonces, el problema de fondo no son unas torres de energía ni la pérdida del privilegio de ver el vuelo de unos soñadores.

Alguien que me está leyendo en estos momentos y a quien reitero mi agradecimiento por ilustrarme con su experiencia en este tema, me hizo notar que algunos comerciantes y emprendedores (Creo que antes les decíamos negociantes) creyeron que el turismo en Roldanillo les daría una buena oportunidad de crecer económicamente y construyeron algunos hoteles. Pero olvidaron algo muy importante: el extranjero cuando viene a nuestro país prefiere el ambiente campestre. Los hoteles construidos sobreviven en la subutilización. A duras penas.

En cuanto a las torres que una empresa (al parecer extranjera) ya empezó a instalar y que coronarán la cordillera occidental, es necesario entrar a analizar cuál es el beneficio real que trae, no solamente para Roldanillo sino para la región. Al menos hay que sopesar los intereses de la comunidad, que a la hora del té poco importa a los pulpos económicos del país y a las multinacionales. Hablando con mi amigo Julián Aguilar yo le decía que esas torres son el soporte de una red de cables que conducirá mucha energía, pero también mucho billete. Si el billete va para las manos de los dueños de predios afectados con la instalación de esas torres, vaya y venga. Pero si va a parar a… Bueno, no especulemos.

En todo caso participé en la marcha pro parapentismo porque Jorge Ariel, Carlos y Álvaro David son mis amigos y con ellos tengo algo en común: el quijotismo. Pero la verdad es que me guardo algunas dudas con las marchas de protesta. No llegan a quien debe llegar. Y la de hoy sí que menos llegará a quienes ya iniciaron su proyecto y lo terminarán por encima de cualquier cosa. El señor alcalde posiblemente sepa que eso es así. Los ciudadanos del común sabemos que eso es así. Además, la marcha de protesta que se realizó hoy se desvirtuó y casi me hizo olvidar que los protagonistas eran los parapentistas y no el señor alcalde. Las dudas que tenía sobre la participación oficial en esta marcha quedaron despejadas. Y más cuando algunas personas con ambiguos intereses en la Alcaldía ni se pronunciaron ni participaron. 

POSDATA: Después de ver que los que se benefician de la actividad del parapentismo no mostraron la cara, me pregunté: ¿Moriré sin ver al pueblo de Roldanillo dejándose meter los dedos a la boca sin ejercer el derecho a pegar un buen mordisco? No me hago ilusiones.



1 comentario:

  1. Buen analisis... de todas maneras guardo la esperanza que esta manifestación mas las cartas, respaldadas con unas 500 firmas que hemos recogido y los derechos de petición que hemos enviado (La Corporación de Turismo de Roldanillo de la cual el Hotel que dirijo es socia) logren hacer modificar el trazado de dichas torres y tocara seguir en la lucha.
    Gracias por la compañia y el apoyo en redes con las imagenes y por el apoyo en persona.

    ResponderEliminar