lunes, 11 de abril de 2016

DE LA ALDEA A LA METRÓPOLI REAL

 No son muchos pero hay aldeanos de Roldanillo que salen a la capital y se consideran más civilizados que sus paisanos, miran por encima del hombro y a pesar de que uno use ropita y zapatillas normales ellos sacan a relucir la marca y agregan que su vestuario fue comprado en una boutique de la Capital. A esos, en mi época, les llamaban “arribistas”. Mucho peor que estos son los que logran cruzar fronteras, como aquellos que Iban a España (ahora no, porque la situación está peor que acá) y a los pocos meses regresaban arrastrando las zetas y diciendo: “Vozotros, criollos zubdezarrollados”. Sin embargo, el non plus ultra de estos detestables personajes es aquel que se instala en un país más que supercivilizado de Europa o de Oriente y desde allá (porque ése sí no quiere volver aunque esté lavando sanitarios) nos mira con benevolencia y sonríe con cierta condescendencia antes de exclamar en un idioma extraño: “Por fortuna he logrado superar todos los niveles y no soy un simple aldeano como esos indígenas subdesarrollados”. Conocí uno que se fue a Alemania a hacer una especialización en filosofía y a los pocos meses se creía el maestro de Nietzsche y no podía aguantar las risas burlonas al mencionar a Rafael Gutiérrez Girardot.

No son muchos, pero tanto unos como otros se sienten revestidos del don de la superioridad. No permiten que pongamos un andamio enciclopédico para quedar a su altura. No conciben que podamos pensar como ellos. Su cultura es inalcanzable para alguien que no ha ido más allá de Guayabal o de San José del Hobo. Por eso han adquirido esa sensibilidad casi amanerada que era modus vivendi en las cortes francesas, haciendo que la más mínima alusión a la vida vulgar o a la expresión de los suburbios cause un malestar que raya la histeria conceptual. Ya no ríen a sonoras carcajadas, porque eso es del vulgo. En la cuenta que abrieron en Facebook ya no toleran el humor negro porque eso es de plebeyos resentidos. Además la cuenta la abrieron para que la base popular supieran de su sabiduría adquirida por el sólo hecho de pisar tierras del viejo continente.


Como la indisposición intelectual que sufren estos arribistas mayores suele materializarse cuando en su aristocrático perfil de Facebook o en su castellano muro, alguien hace un comentario inane,  de pronto irónico, tomado como ofensivo a su dignidad a pesar del contenido inocente, con la humildad debida a mi condición les recomiendo crear un grupo cerrado y trancado por dentro que se llame “Grupo Los Socialmente Insuperables” o  “Grupo Casta Superior”. O crear una nueva plataforma llamada “Facebook de la Corte”. Así su susceptibilidad no sufrirá mengua y su espíritu de clásica factura y divino estrato estarán blindados contra el virus de lo plebeyamente mundano.  Mejor dicho: si no quieren comentarios de toda clases y calidad en su perfil, restrinjan el acceso, como en los clubes privados y exclusivos. O no publiquen.


ANIBAL MANUEL


martes, 5 de abril de 2016

¿DOBLE MILITANCIA?



Hoy voy a hablar desde mi independencia de criterio y mi convicción, pues me encuentro con una noticia un tanto preocupante no sólo para el señor Jaime Ríos, sino para Roldanillo en general: Por doble militancia al Alcalde le podrían anular su elección. Otra piedra más en el zapato.

La doble militancia es algo que está regulado por el Código de Procedimiento Administrativo  y tiene unas reglas muy precisas que debe cumplir quien presenta la demanda correspondiente. En este país todos sabemos de leyes y por eso contamos con 48 millones de abogados, pero pocos son los que no saben que la doble militancia es algo más que haber pertenecido a dos partidos políticos en una campaña para ser escogido para un cargo público mediante elección popular. Las acciones legales por doble militancia, en un país donde las demandas de este tipo constituyen un deporte nacional, son innumerables. Pero pocas llegan a concretarse con la anulación de la elección impugnada. Y es que hay tantas teorías como interesados en el tema.

Por eso, ahora que se habla de la posibilidad de ser anulada la elección como alcalde al señor Jaime Ríos, es necesario reflexionar sobre varios aspectos de este asunto. En primer lugar: ¿Evaluó el señor Jaime Ríos la posibilidad de que se le presentara una situación de ese tipo? Demos suponer que sí, pues a nadie le cabe en la cabeza que quien aspira a dirigir el destino administrativo arriesgue esa posibilidad, a sabiendas de las consecuencias personales y políticas que eso conlleva. En segundo lugar: ¿Si el demandante sabía de una doble militancia, la hizo notar oportunamente? Porque estamos creando la costumbre de dar el golpe certero cuando las cosas ya no tienen reversa para que el daño producido sea más grande. Dicho de otra manera: Se sabe que hay una irregularidad, pero no se denuncia oportunamente para que quien la cometió asuma el cargo y luego caiga estruendosamente, sin importar los perjuicios colectivos que puedan causarse. Es que es de mayor consideración la megalomanía de un opositor que los intereses del pueblo.

La lógica nos hace decir que si no es un directorio político el que eligió al señor Jaime Ríos, sino más de ocho mil ciudadanos  de diferentes vertientes políticas, ¿Por qué no lo dejan que gobierne? Pero es que le ley es la ley y hay que cumplirla. Sin embargo, la ley está llena de minucias y en lugar de facilitar el camino a la legalidad, crea talanqueras y toda suerte de obstáculos para que la irracionalidad, la injusticia, el egoísmo y otros vicios enraizados en nuestra sociedad puedan gozar de autonomía.

Si luego de conocerse el fallo judicial se encuentra que el señor Jaime Ríos incurrió en doble militancia, debe asumir su responsabilidad ante la ley y ante el pueblo. Si no es así,  debemos sentirnos tranquilos porque  nos estará demostrando que actúa con transparencia y que está dispúesto a trabajar a brazo partido por el desarrollo de roldanillo. Aunque no lo conozco personalmente, le deseo los mejores resultados como roldanillense que quiere lo mismo. Mi partido es Roldanillo.

ANIBAL MANUEL