jueves, 18 de febrero de 2016

PERIODISMO VS INTIMIDAD

No soy marica. Pero en el hipotético caso de que lo hubiera sido, hace rato habría salido del closet. Es que si no me da vergüenza ser un hombre que no fuma,  que no toma licor, que no va a los prostíbulos ni hace lo que normalmente hacen los machos en nuestra sociedad, no creo que que me hubiera sentido mal por ser una persona equívocamente encasillada en estereotipos de preferencias sexuales.

Lo digo por lo del General Palomino,  tema recurrente por estos días y que los medios de comunicación han llevado mucho más allá del simple escándalo al tocar a un grupo de hombres que,  por lógica,  están entre los más machos en una sociedad supermachista. Y es que los medios de comunicación se han regodeado y, de paso, ha condenado a un General y otros altos mandos porque posiblemente armaron una red de prostitución homosexual dentro de una institución que hace rato está prostituida,  tanto como el Congreso y los demás estamentos estatales. Sin embargo, esa mera presunción está en los inicios de una investigación y, que se sepa, aún no se ha proferido sentencia condenatoria en contra de nadie.

No es que el General Palomino me simpatice. En realidad nada que tenga que ver con las fuerzas armadas, oficialies o no oficiales, me simpatiza. Pero me da asco que una periodista como Vicky Dávila se ensañe contra una persona por sus supuestas  preferencias sexuales y publiqué videos que no son evidencia de la comisión de un ilícito, dejando en un segundo plano lo del enriquecimiento ilícito y las chuzadas, delitos que al parecer sì tienen una entidad real y trascendente que sì afecta directamente los intereses de todos los colombianos. Es que lo que se vende es lo farandulero. País del sagrado corazón de Jesús que se da el lujo de tener un procurador medieval. Mejor dejémonos de maricadas.

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