domingo, 4 de diciembre de 2016

Ya comenzaron...

La extrema derecha ya comenzó su rutina de exterminio. Silenciosa pero efectivamente empezaron a accionar la maquinaria asesina. Sólo queda concluir que, según se ven las cosas,es más fácil creer en la guerrilla.

¿Cuál es el distractor mediático del día?



jueves, 27 de octubre de 2016

El camino hacia el VOTO en BLANCO

La objetividad es algo que deberían seguir los que todavía están aferrados a su fanatismo y siguen ciegamente a un supuesto líder político, llámese el Mesías de El Ubérrimo o El Profeta de la Paz o El Revolucionario del Pueblo. Es que ninguno de ellos tiene la verdad; al contrario, son el paradigma del engaño, de la mentira repetida, de la deslealtad al pueblo. Por años han construido un andamiaje de farsas que se sustentan y se mantienen gracias a la ingenuidad y la credulidad de la gente.
Ninguno tiene la verdad.  Todos tienen la mentira.
Desde las clases de historia recibidas en la escuela nos enseñaron que uno no sigue personas sino ideologías, pues las personas son accidentes pasajeros en tanto que las ideologías son nociones que nacen para permanecer en el tiempo. Los llamados apóstoles no siguieron a Jesús porque se hubiera autoproclamado el hijo de Dios; siguieron una idea que les prometía el reino de los cielos. La gloria eterna. La gente de ruana y alpargatas no iba detrás de Jorge Eliécer Gaitán porque fuera el posible salvador de Colombia; seguían la promesa de un país socialmente igualitario, con mejores oportunidades, con verdadera justicia social. 

¿Cuál es la ideología de Álvaro Uribe? ¿Cuál es la de Juan Manuel Santos? ¿Cuál la de Timoleón Jiménez? Creo que el ideario de los tres tiene más cosas en común que diferencias para mostrar. Los tres sólo persiguen un objetivo: El poder para su propio beneficio y el sus allegados más próximos. Sin embargo, enarbolan banderas de diferentes colores y hablan con un lenguaje que cautiva y aliena desde el populismo caricaturesco, desde un falso pragmatismo, desde una revolución que no promete nada. Ellos simplemente dicen cómo van a ejercer ese poder y cómo nos van a gobernar, mientras el pueblo calla y olvida que tiene el derecho de exigir cómo quiere ser gobernado. Los tres van con sus flautas entonando la melodía más efectiva para cautivar a ese pueblo que los sigue como ratas hacia el desfiladero.

Por eso me causa risa -aunque en el fondo en ello no hay nada de chistoso- ver a mi vecino tratando de encontrar en mí la señal que le indique que políticamente tengo algo en común con él. O ver al amigo de la infancia increpándome mientras me mira con ojos desorbitados porque expresé un concepto crítico que tocó a su profeta. O a mi pariente cercano que ahora es lejano porque ya no podemos charlar sobre temas diferentes a los de la política. La estupidez nos invadió como un virus.
Yo te matoneo,  tú me matones. . . 

Y es que Colombia no le interesa a los colombianos,  salvo a aquellas poderosas familias que consideran este país como la gran finca que se debe explotar en su particular beneficio. Al colombiano de la base, los que estamos segregados por una odiosa estratificación social, no nos interesa lo que ocurra o deje de ocurrir en el entorno nacional porque nuestra única y preocupación es subir de nivel en esa escala social. Somos arrivistas hasta la médula. Y en ese rol de neo-arrivistas nos damos el lujo de ser excluyentes: no le estrecho la mano a Uribe porque...  No le estrecho la mano a Santos porque...  Ni siquiera saludaría a Timoshenko porque...  

Personalmente no le estrecharía la mano ni saludaría a ninguno de los tres porque... 

Seguramente en muchas ocasiones hemos dicho: el pueblo agarrado de las mechas y ellos allá en el club abrazados y celebrando con una copa en la mano. Pero a renglón seguido preguntamos: ¿Y por quién vas a votar? Resulta que somos incoherentes y masoquistas como los que más, pues nos quejamos todo el tiempo,  pero en las épocas electorales nos olvidamos de nuestras dolencias. Anestesia política dizque le llaman a eso. 

Doy la última puntada trancribiendo estas palabras de Fernando Vallejo, que fueron pronunciadas con ocasión de las pasadas elecciones presidenciales pero que guardan total vigencia : 


"Copartidarios: somos los únicos limpios aquí. Somos el Partido Colombiano del Voto en Blanco, el Pe Ce Ve Be. Somos tan decentes que ni registro tenemos ni candidatos.El domingo 25 de de este mes, día de la ira nacional, ¡voto en blanco! Sólo hay una oportunidad para nosotros: la de la primera vuelta, que tenemos que ganar con más del 50 por ciento de los votos válidos para anular estas elecciones e inhabilitar a estos asquerosos. Para nosotros no habrá segunda vuelta porque esta Constitución puta de políticos para políticos que convocó Gaviria no nos respeta. ¡Qué importa! En la primera vuelta, con nuestros votos en blanco, que en ésta sí son válidos, les vamos a dar su gran lección".


"Toman esa cosa que llaman el tarjetón y que es ni más ni menos que el sagrado voto; lo marcan con una X donde dice “Voto en blanco”; lo meten en la ranura o hueco (que en última instancia es el acto esencial del hombre pues sin él no estaríamos aquí), y listo, deber cumplido. ¿Y el lunes 26, cuando amanezca Colombia radiante, toda pintada de blanco, qué? ¿El vacío de poder? ¡Cuál vacío de poder! Vacía la vida mía".

domingo, 23 de octubre de 2016

¿Adiós a los parapentes?


Me gusta el espectáculo de los parapentes. Y como lo prometí, muy a las 8:00 a.m. estuve en la casa de la cultura. Desde la madrugada y durante los 50 kilómetros de viaje, una lluvia pertinaz se dejó caer. Parecía que nunca pararía.  En la puerta de entrada vi a Jorge Ariel Hurtado, uno de los animadores de la marcha. Algo me dijo en relación con la teoría de la lluvia como factor de disculpa para que la gente no respondiera a la invitación. Yo me incliné mas a la realidad y le contesté que la gente prefería participar desde las redes sociales porque eso no le exigía esfuerzo alguno y por eso sólo yo estaba ahí, aunque había viajado desde Tuluá. Luego me encontré con Carlos Guzmán y con Álvaro David López. Diálogos similares.

Varios aspectos se deben entrar a considerar en relación con lo que ocurre en Roldanillo, especialmente con los problemas que tienen directa incidencia en la comunidad. Lo del parque, por ejemplo, sigue ahí después de pasar 10 meses desde que el señor Jaime Ríos anunciara que las gracias de su antecesor las solucionaría en 45 días. Las calles siguen igual o peor. Nadie sabe si el plan de acción que lo respaldaba en su camino a la alcaldía se ha cumplido en el 21% del tiempo que lleva administrando el municipio. Ahora se presenta el tema de la instalación de unas torres eléctricas que acabaría con las prácticas del parapentismo en este municipio y de manera consecuente con las actividades comerciales y turísticas que ese deporte extremo ha generado.

Sobre este tema hay mucha tela para cortar.

Desde hace 34 años, cuando llegaron los primeros “cometistas” a nuestro pueblo, se vio la necesidad de incrementar el servicio hotelero (que para la época sólo contaba con dos o tres hospedajes) y hubo necesidad de acudir a las familias que contaran con uno o dos cuartos extras para alojar a los que venían de diferentes países. Los años pasaron y se crearon campeonatos nacionales e internacionales de ala delta y la afluencia de turistas se hizo mayor. Nacía en Roldanillo una industria muy poderosa: el turismo. Sin embargo, las autoridades administrativas del municipio no tuvieron la visión amplia que se necesitaba para organizar las cosas de tal manera que no crecieran a la buena de Dios. Sólo los pequeños comerciantes, los vendedores de fritanga, los cacharreros, los que inicialmente prestaron sus cuartos para hospedar extranjeros, sólo ellos vieron crecer el fenómeno y la oportunidad de incrementar sus ingresos.

No se conoce pronunciamiento alguno que aluda a las políticas oficiales trazadas para estructurar la actividad turística que genera el parapentismo en Roldanillo (porque la actividad turística que genera el Museo Rayo es otra historia). No hay un estatuto turístico para Roldanillo. No hay capacitación para la formación de guías turísticos. No hay un plan alternativo para ofrecerle a los visitantes. No hay capacitación a taxistas y otras personas prestadoras de servicios dirigidos exclusivamente al que visita al pueblo. Pero lo que es peor: no existen políticas de prevención para contrarrestar la problemática que viene implícita con el turismo. No podemos pasar por alto que detrás del fenómeno turístico llega el fenómeno delictivo. La comisión de delitos como el hurto y el narcotráfico minoritario, para sólo mencionar dos de los que no se veían hace pocos años y que han crecido en las estadísticas. Todo esto sin tocar otros aspectos que aluden, por ejemplo, al creciente y lucrativo mercado sexual que envolvió en sus tentáculos incluso a menores de edad. ¿Será que poso de moralista y exagerado? ¿O Será que en esa materia las autoridades administrativas se han dormido en los laureles?

Entonces, el problema de fondo no son unas torres de energía ni la pérdida del privilegio de ver el vuelo de unos soñadores.

Alguien que me está leyendo en estos momentos y a quien reitero mi agradecimiento por ilustrarme con su experiencia en este tema, me hizo notar que algunos comerciantes y emprendedores (Creo que antes les decíamos negociantes) creyeron que el turismo en Roldanillo les daría una buena oportunidad de crecer económicamente y construyeron algunos hoteles. Pero olvidaron algo muy importante: el extranjero cuando viene a nuestro país prefiere el ambiente campestre. Los hoteles construidos sobreviven en la subutilización. A duras penas.

En cuanto a las torres que una empresa (al parecer extranjera) ya empezó a instalar y que coronarán la cordillera occidental, es necesario entrar a analizar cuál es el beneficio real que trae, no solamente para Roldanillo sino para la región. Al menos hay que sopesar los intereses de la comunidad, que a la hora del té poco importa a los pulpos económicos del país y a las multinacionales. Hablando con mi amigo Julián Aguilar yo le decía que esas torres son el soporte de una red de cables que conducirá mucha energía, pero también mucho billete. Si el billete va para las manos de los dueños de predios afectados con la instalación de esas torres, vaya y venga. Pero si va a parar a… Bueno, no especulemos.

En todo caso participé en la marcha pro parapentismo porque Jorge Ariel, Carlos y Álvaro David son mis amigos y con ellos tengo algo en común: el quijotismo. Pero la verdad es que me guardo algunas dudas con las marchas de protesta. No llegan a quien debe llegar. Y la de hoy sí que menos llegará a quienes ya iniciaron su proyecto y lo terminarán por encima de cualquier cosa. El señor alcalde posiblemente sepa que eso es así. Los ciudadanos del común sabemos que eso es así. Además, la marcha de protesta que se realizó hoy se desvirtuó y casi me hizo olvidar que los protagonistas eran los parapentistas y no el señor alcalde. Las dudas que tenía sobre la participación oficial en esta marcha quedaron despejadas. Y más cuando algunas personas con ambiguos intereses en la Alcaldía ni se pronunciaron ni participaron. 

POSDATA: Después de ver que los que se benefician de la actividad del parapentismo no mostraron la cara, me pregunté: ¿Moriré sin ver al pueblo de Roldanillo dejándose meter los dedos a la boca sin ejercer el derecho a pegar un buen mordisco? No me hago ilusiones.



viernes, 7 de octubre de 2016

Que no nos mate la amnesia.



Cuando veo a algunos jóvenes de mi pueblo y de toda Colombia defendiendo a capa y espada a sujetos como Santos, y Uribe, otorgándoles el título de grandes patriotas y mostrándose como ciegos seguidores de uno y de otro, no puedo menos que afirmar que la educación en nuestro país ha cumplido cabalmente con el propósito de la casta dominante: mantener en la ignorancia al pueblo-pueblo y crear bandos enfrentados por el fanatismo, la intolerancia, el odio y todos esos factores que desde hace más de 200 años han sido la causa de un fratricidio sin fin. 

¿Qué representaron los personajes de la fotografía?

Laureano Gómez, el anciano del lado izquierdo, era uno de los líderes del partido conservador desde 1920. Es decir, fue uno de los ideólogos de la extrema derecha que con su elocuencia incendiaria fomentó y fortaleció el odio a los liberales. Alberto Lleras Camargo, el otro de la fotografía, fue también un dirigente de la derecha moderada, que por esa sola e insignificante diferencia se hacía llamar partido liberal.

 Para que me entiendan mejor, conservadores y liberales eran como hoy en día los integrantes de las barras bravas del Cali y del América, que son seguidores de dos equipos practicantes del mismo juego pero que se odian a muerte por la diferencia de color de la camiseta. En este caso, conservadores y los liberales se odiaban y se mataban por el color de un trapo amarrado a un palo de escoba, pues la verdad es que de ideología... nada de nada. Y lo mismo que hacen Mario Alberto Yepes y Hernán Torres cuando se sientan a tomar un refresco en los camerinos, Laureano Gómez y Lleras Camargo charlaban animadamente, pero en el Country Club, mientras en la zona rural de Colombia las barras bravas de sus partidos se mataban.

Estos dos ilustres patriotas se cansaron de llevar la cuenta de los muertos que aportaban uno y otro bando y un día cualquiera, animados por el espíritu del más fino whisky, decidieron que lo mejor era declarar un empate, pues los conservadores no pudieron exterminar a los liberales ni éstos podieron exterminar a los conservadores. Entonces Gómez y Lleras decidieron irse a Benidorm, un pueblo que no está en Cuba sino en la provincia de Alicante, en España, y allí se sentaron a negociar. Después de algunos días de blablablá, reconfortantes tragos de whisky y seguramente uno que otro chiste, acordaron cosas que aún los colombianos desconocen porque todo se hizo sin consultar al pueblo. Es más: las tajadas del pastel que se repartieron en Benidorm terminaron de comérselas en Sitges, otro pueblo pero en la provincia de Barcelona, donde refrendaron lo pactado. Entonces se inventaron una genialidad: El frente Nacional.

El frente Nacional, para que los jóvenes me entiendan, fue algo parecido a lo que en la actualidad hacen los asaltantes de tiendas y mercados en las grandes ciudades: Una banda asalta la tienda de don Bonifacio esta semana y en la próxima la asalta la otra banda. Es decir: a partir de 1958 este país (que en realidad es una finca que se llama Colombia) fue asalt... administrado por el partido liberal desde 1958 hasta 1962, luego otros cuatro años por el partido conservador, después otros cuatro años por el partido liberal y finalmente cuatro años más por el partido conservador. O sea que este par de genios pusieron a los conservadores a votar por un liberal y a los liberales a votar por un conservador. Para seguir el ejemplo deportivo: era como si los de las barras bravas del Cali fueran un domingo al estadio a animar al Deportivo Cali y ocho días después las barras bravas del Cali fueran al mismo estadio a hacerle fuerza al América. 

 Ese sistema tenía una gran ventaja: con cuatro años de anticipación ya se sabía quién iba a ser el presidente, sin necesidad de esperar que la Registraduría emitiera el último boletín a las ocho de la noche del domingo de elecciones. Pero también tuvo sus desventajas, una de ellas fue dejar al ignorante pueblo (perdonen la redundancia) en un limbo político de tal magnitud que la gente entraba al directorio liberal por una puerta y al salir sentían como si marcharan del directorio conservador. 

Como todo el mundo se quedó sin saber qué hacer, porque sus jefes políticos dieron la orden que no más cortes de franela ni masacres, los integrantes de las barras bravas del conservatismo y del liberalismo se fueron a trabajar a las fincas que los descuidados campesinos habían dejado abandonadas cuando fueron sacados a plomo. Y ahí estuvieron
los hinchas de uno y otro partido trabajando en una tierras que solamente fueron acrecentadas con sudor y lágrimas ajenas, hasta que la gente se olvido de su glorioso pero oscuro pasado y dejaron de llamarlos "alias Pájaro" o "alias Chusmero" porque con el tiempo se convirtieron en respetables hacendados. Allí levantaron a sus hijos y los educaron bajo el noble lema de "si quieres ser alguien en la vida, pasa por encima de la vida de los demás". Hasta que apareció un tal Pedro Antonio Marín Vélez y creó una empresa con intenciones altruistas pero que en menos de lo que canta un gallo se convirtió en la industria sin chimeneas más lucrativa: las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia S.A. más conocida con las siglas comerciales de FARC-SA.

El resto si lo conocen ustedes.Y si aún no lo conocen, consúltenlo en Google, nunca en RCN o Caracol. Por eso saltémonos esos detalles históricos y resaltemos algunas coincidencias con lo actual: Los del SI y los del NO se odiaron casi a muerte, se fueron a una batalla plebiscitaria, Ganó el NO pero no tanto, porque los del SI se declararon sub-campeones. Como no se podían ir a tiempo extra ni podían definir por tiro de fusil a los doce pasos, el DT de las barras bravas del NO se sentó con el DT de las barras bravas del SI, se tomaron un espirituoso vaso de whisky y acordaron un empate técnico y decidieron que ambos equipos se llevarían los tres puntos. Sonrieron, estrecharon sus sucias manos y dejaron a los del pueblo con el balón desinflado y más divididos que ponqué de primera comunión. ¿Y Timochenko? ´Muy bien, gracias. ¿Y usted?

ANIBAL MANUEL

miércoles, 28 de septiembre de 2016

Relato de guerra de un soldado.

Quiero decirles a los que promocionan la guerra, que no tienen ni idea de lo que es


http://lasillavacia.com/historia/quiero-decirles-los-que-promocionan-la-guerra-que-no-tienen-ni-idea-de-lo-que-es-58113

domingo, 21 de agosto de 2016

UN N.N. CON NOMBRE PROPIO (Primera parte)

Que en Colombia un muerto salga a votar no es raro.Tampoco lo es que una persona denuncie con nombre falso y cédula y dirección inexistentes. Pero que esa denuncia sea recibida con todas las legalidades del caso y se le dé trámite normal,  incluso sabiendo de su evidente falsedad… esa sí es toda una novedad de la jurisprudencia municipal producida en la alcaldía de Roldanillo, un pueblo enclavado entre la cordillera occidental y las montañas de actuaciones que han rayado en la corrupción. El mejoramiento de 60 viviendas (que fueron 52), la construcción de 140 viviendas de interés social (que al parecer son de interés personal) y la remodelación de un parque que no necesitaba remodelación, es una muestra.


Resulta que JOSÉ MANUEL PARRA MARIN, un ciudadano común y corriente, que vive de lo que produce un puesto de comidas rápidas instalado desde hace cuatro años en el andén de su casa, de un momento a otro y por arte de la politiquería que carcome los cimientos de la institucionalidad, ya no pudo trabajar más. JOSE MANUEL PARRA MARÍN solicitó que se le renovara la autorización para continuar con su negocio y la administración municipal del señor Jaime Ríos le dijo que NO. La misma administración que gobierna bajo el lema de “Roldanillo de todos y para todos” le dijo a José Manuel que él no estaba dentro de esos todos. Uno conjetura que tal vez se debe a que José Manuel no pertenece a todos los de la rosca, a que no votó por él, a que no va a su directorio y sólo es en un ciudadano que reclama sus derechos y, de paso, se toma la molestia de reclamar los de los demás.


Dicen que en Roldanillo todo el mundo conoce a todo el mundo, menos a GONZALO EDUARDO TORO. José Manuel tampoco lo conoce, no sabe quién es ni a qué se dedica ni qué es lo que fabrica aunque dice ser habitante del barrio La Asunción. Pues resulta que Eduardo Toro presentó ante la Inspección de Policía de Roldanillo denuncia por invasión del espacio público. Aquí está el encabezado de la misiva:






Se da por sentado que en la Inspección de Policía sí conocen a Gonzalo Eduardo Toro, pues éste debió presentarse personalmente en esa dependencia municipal a radicar su queja, luego de estrechar la mano a los que allí laboran, presentar su cédula de ciudadanía y adjuntar copia de la misma a los documentos de denuncia, como se le exige a todos, incluso en la más oscura inspección de policía. Si no se hizo así, si la denuncia cayó en el escritorio de la inspectora por obra y gracia del espíritu santo, entonces estamos ante una sospechosa omisión, pues el sentido común (tan raro en algunas dependencias oficiales) indica que en la inspección de policía, si es que fueron diligentes, se debió iniciar una verificación del autor de la denuncia, lo cual no es tan difícil pues el señor Gonzalo Eduardo Toro aportó el número de su cédula y la dirección de su residencia.






Repito: Si el escrito no fue presentado personalmente (supongamos que no lo dejó el espíritu santo sino que llegó por correo), para verificar su autenticidad sólo era necesario ir u oficiar a la Registraduría del Estado Civil para que se consultara si ese cupo numérico había sido asignado a ese ciudadano (Pulse aquí para Ver certificado) y verificar si en la dirección consignada en la denuncia vivía ese ciudadano. Nada del otro mundo ni que excediera el esfuerzo sobrehumano que a diario deben hacer los servidores de la alcaldía que verdaderamente cumplen con sus funciones y no quieren ser los autores visibles de una injusticia ni hacer caer en injusticias a otros servidores públicos de más alto rango que tuvieran que ver en las respectivas decisiones.


Al parecer nada de lo anterior se tuvo en cuenta, no obstante que la inspectora de policía debe ser una profunda conocedora de las normas, así su dependencia no tenga la majestuosidad de la Corte Suprema de Justicia. Al parecer lo que primó fue el principio de celeridad, pero no para darle curso oportuno a un asunto administrativo, sino para aportar la cuota de ciega y genuflexiva obediencia que los empleados de tercera creen deber a sus superiores.


José Manuel, como víctima de un complot al mejor estilo de los que se fraguan con cierta frecuencia en los sótanos del Vaticano y del Congreso colombiano (agreguemos: de los pasillos de la alcaldía) se propuso saber quién era Gonzalo Eduardo Toro. Quería dialogar con él, aclarar algunos aspectos de su denuncia, tratar de conciliar puntos de vista. Después de todo, José Manuel es considerado como buen vecino, alejado de problemas de cuadra, persona que tiene claridad respecto de las normas de convivencia. Pueden preguntarlo en la Asunción. Gonzalo Eduardo Toro, por vivir en la Carrera 10 Nro. 14-25 de Roldanillo, dijo ser su vecino. José Manuel no lo sabía pero, de acuerdo con las señas aportada en la denuncia, ambos viven a menos de veinte metros.  Entonces fue a buscarlo. Adivina adivinador: la dirección no existe. La carrera 10 sí, pero la nomenclatura 14-25 no existe. Blanco es y gallina lo pone, pero frito no se lo come Gonzalo Eduardo Toro, porque tampoco éste existe. Es una creación maquiavélica que, sin lugar a dudas, salió de lo más profundo y hediondo de la politiquería parroquial, esa que carece de escrúpulos y campea en los pasillos del palacio municipal en forma de correveidile y por eso no tiene inconveniente en pasar por encima de todo el que se atraviese. Vean este documento (Pulse sobre el siguiente enlace)


Veamos cuál es el inexistente motivo que llevó al inexistente Gonzalo Eduardo Toro a presentar su queja:






Bueno,  por un momento pensé que dicho señor (al menos reconoce que José Manuel es un señor) y su esposa sacaban en las noches una venta de basuco, pero no: es una venta de perros y hamburguesas. El autor del escrito,  que sí existe pero no puede con su cobardía, posa de sufrida víctima y narra las peripecias que tiene que pasar al sortear el endiablado tránsito vehicular que se presenta, precisamente en las noches, cuando José Manuel saca su puesto de venta de perros. Bueno, si ese es el problema pues que pongan cuatro o cinco semáforos entre la sede del Cuerpo de Bomberos y La Normal Jorge Isaacs. O que meten en cintura a los motocilcistas que bajan a gran velocidad por esa vía. Para eso están las autoridades de tránsito. ¿Cuántas veces habrá estado Gonzalo Eduardo Toro al borde de la muerte al tratar de caminar por la carrera 10?  Nunca. Las personas que no existen no pueden morir,  eso es obvio.


Una persona de mentiras es la máscara de un mentiroso real. Es decir, es un cobarde que sabe del daño que está causando y por eso no deja ver su cara, ni siquiera de su madre. Ese cobarde mentiroso que se disfraza del inexistente Gonzalo Eduardo Toro arrojando, sin ningún  pudor, imprecisiones que creyó se quedarían ahí. No pensó que lo de “la gran cantidad de humo que sale de los asados,  fritos y cocinadas” sería revisado por un servidor de la UES Tuluá.  Así como la falacia de “es importante informarle señor alcalde, que ya varios vecinos han hablado con dicho señor para que despeje el espacio público y lo que hace es enojarse y tratar mal a las persona”. Eso sí es excremento puro. Los vecinos dicen otra cosa que los acuciosos servidores de la alcaldía no han corroborado.


Algo que llama la atención es que la denuncia fue presentada en la inspección de policía y la “información“ la entrega el quejoso como si estuviera dirigiéndose al señor Jaime Ríos. ¿Por qué no presentó la queja directamente en el despacho del alcalde? ¿Un lapsus delator que se escapó en mala hora? Por acá sabemos que sí, que en medio de las engañifas se le pasó ese detallito.

Dejemos lo del lapsus para otro momento y continuemos con esta perla:



 Si alguien realmente tiene "influencias" en la alcaldía es José Manuel, pues influye en el mal genio de aquellos servidores públicos que lo ven llegar con un escrito invocando el artículo 23 de la Constitución y exclaman: "Ahí viene ese hijuep... a joder" sin reflexionar que ese hijuep... es un ciudadano que exige (no mendiga) su derecho a ser atendido. Para eso paga sus impuestos, como lo hace cualquier colombiano, incluido el habitante de calle que compra una gaseosa. Para eso esos impuestos, en buena parte, se los "traga" el sueldo de la burocracia a la que hay que mantener en todos los municipios. José Manuel tiene muchas influencias en la alcaldía porque influye en los que lo han amenazado de muerte por denunciar públicamente para que a su comunidad no la roben de frente con proyectos oficiales que se ejecutan a media esperando que los beneficiarios se "mamen" de reclamar.

Desde luego que el espacio público es un bien colectivo. Así lo dice la Ley 9 de 1989.
 Artículo 5º.- Entiéndese por espacio público el conjunto de inmuebles públicos y los elementos arquitectónicos y naturales de los inmuebles privados, destinados por su naturaleza, por su uso o afectación, a la satisfacción de necesidades urbanas colectivas que transcienden, por tanto, los límites de los intereses, individuales de los habitantes.

Así, constituyen el espació público de la ciudad las áreas requeridas para la circulación, tanto peatonal como vehicular, las áreas para la recreación pública, activa o pasiva, para la seguridad y tranquilidad ciudadana, las franjas de retiro de las edificaciones sobre las vías, fuentes de agua, parques, plazas, zonas verdes y similares, las necesarias para la instalación y mantenimiento de los servicios públicos básicos, para la instalación y uso de los elementos constitutivos del amoblamiento urbano en todas sus expresiones, para la preservación de las obras de interés público y de los elementos históricos, culturales, religiosos, recreativos y artísticos, para la conservación y preservación del paisaje y los elementos naturales del entorno de la ciudad, los necesarios para la preservación y conservación de las playas marinas y fluviales, los terrenos de bajamar, así como de sus elementos vegetativos, arenas y corales y, en general , por todas las zonas existentes o debidamente proyectadas en las que el interés colectivo sea manifiesto y conveniente y que constituyan, por consiguiente, zonas para el uso o el disfrute colectivo.

A ese artículo no he recortado, ni le he agregado nada, ni he acomodado su texto para que se entienda de manera retorcida, como sí lo hizo quien se esconde tras el inexistente GONZALO EDUARDO TORO. Pero sí he resaltado cuatro cositas que el señor alcalde, su secretario de planeación, su inspectora de policía, todas las autoridades municipales no cumplen: No hacen respetar el espacio público, no lo defienden tomando las acciones necesarias INCLUSIVE EL DESALOJO, ni aplican los correctivos y sanciones de ley. La calle donde funciona el club familiar TIKO-TIKO es un espacio público invadido por ventas ambulantes, incluso ventas ambulantes de estupefacientes. Por ahí también bajan las motocicletas a millón. Las calles de la llamada Zona Rosa constituyen espacio público y también están invadidas de ventas ambulantes, incluso ventas ambulantes de estupefacientes, parqueaderos improvisados, y práctica de tiro al blanco por los cobradores de cuentas impagables. Las autoridades lo saben y de vez en cuando tocan el tema en los consejos de seguridad. Pero nada más. El parque Elías Guerrero es un espacio público por excelencia. Y ya vemos como está: no le cabe otro carrito de venta de chicles y bananas. Claro que hay que reconocer que la administración municipal mandó a construir unas casetas destinadas a los chaceros que tienen allí interés personal, afectando el interés general, el derecho de la comunidad. Definitivamente hay que tener en cuenta que el espacio público del municipio de Roldanillo no sólamente cubre una minúscula área en la carrera 10 del barrio La Asunción. Abarca todo el municipio, incluyendo el área rural. Por eso es necesario que el señor alcalde, el señor secretario de planeación, la señora inspectora de policía y, en general, todas las autoridades del municipio tengan en cuenta la recomendación del que se oculta tras el antifaz de GONZALO EDUARDO TORO:




Es conveniente que lean el texto de la Ordenanza que invoca el inexistente GONZALA EDUARDO TORO (¿Por qué no firmarían como Piter Albeiro?). Así podrán todos analizar hasta donde llegan las podridas intenciones de alguien que ahora dicen no conocer en la alcaldía municipal, pero que fue capaz de "engañar" a unos empleados que son muy solícitos a la hora de recibir -incluso denuncias- pero muy negligentes a la hora de corroborar la veracidad de lo que reciben.

Este tema es bien extenso. Lo dejamos aquí para que consulten la Ordenanza en mención y podamos hablar luego de las respuestas oficiales que ha recibido José Manuel y de cualquier otro detalle que se nos haya quedado en el tintero.

ANIBAL MANUEL

sábado, 6 de agosto de 2016

AL CÉSAR LO QUE ES DEL CESAR


Hace poco reprochábamos porque los trabajos de recuperación del parque Elías Guerrero fueran a paso de caracol amputado y que la alcaldía no diera razón del retardo en la entrega de esas obras. Ahora es necesario resaltar que la administración municipal del señor Jaime Ríos está respondiendo a la comunidad que lo eligió (y a la que no lo eligió) entregando la pila o fuente que se convirtiera en símbolo de la identidad cultural de Roldanillo, como la capilla de La Ermita, el cerro de Las Tres Cruces, el viejo puente de Guayabal y el Museo Rayo. Sólo he visto un video realizado por Juan Guillermo Pulgarín y compartido por otros (siga el enlace para reproducir el video: https://www.facebook.com/roldanillo.tierradelalma.3/videos/1815030002075436/) pero es suficiente para afirmar que los resultados son más que satisfactorios.

Hay que advertir que de la pila original poco, casi nada, queda. El noble bronce fue cediendo al cemento,  desvirtuando la naturaleza de esta insignia de tanta representatividad  para los roldanillenses,  que ha sido tomada como referente fotográfico por varias generaciones. Al menos se rescató su imagen y no tenemos qje lamentarnos de haber perdido parte de la historia del pueblo.

Quedan pendientes otros trabajos para decir,  de manera definitiva, que la comunidad de Roldanillo recuperó ese espacio social tan importante en la cotidianidad de los pueblos. Seguramente el señor Jaime Ríos ya tiene previsto lo necesario,  teniendo en cuenta que ese chicharrón no estaba incluido  dentro de lo que  él había presupuestado.

Dos observaciones para finalizar. La primera: Reitero la falencias que se presenta la oficina de prensa o la que esté encargada de registrar periodísticamente los logros de esta administración y luego divulgarlos a la comunidad. La segunda: Después de leer los comentarios subidos en la publicación de Juan Guillermo Pulgarín hay que afirmar que fanatismo es sinónimo de estupidez. Es que uno no entiende cómo después de ocho meses después de finalizada la anterior  alcaldía, haya enceguecidos fanáticos (obvio e intencional pleonasmo) que atribuyan el rescate de la pila a Julían Cabrera. Con razón les meten los dedos a la boca. Aquí sí hay que decir: Al césar lo que es del césar.

Moción de aplausos para el señor alcalde. 

jueves, 4 de agosto de 2016

DEL DICHO AL HECHO HAY POCO TRECHO

No poseo la virtud de la santidad. Ni quisiera tenerla. Pero al leer los comentarios que subieron a Facebook algunos roldanillenses y,  en mayor número, de otras ciudades reaccionando ante el excecrable crimen cometido por un padre al quitarle la vida de manera violenta a su hija mayor y dejar al borde de la muerte a la menor, no puedo menos que decir: Me avergüenzan algunos paisanos. Y no se crea que estoy justificando un acto del que llegó noticia a Tuluá una hora y media después de cometido y que me aguijoneó toda la mañana, al punto que no pude sentarme a almorzar como todos los días. Crimen horrendo que dejó estupefactos a todos los que viven en un pueblo que le ha tocado ver, desde hace muchos años, las distintas modalidades de homicidio que el hombre se ha inventado, incluyendo el filicidio. Pero éste tuvo tintes grotescos y razones inanes que desbordaron la imaginación y tomaron por sorpresa a quienes creían que lo habían visto todo.

¿Es un homicidio reprochable desde cualquier punto de vista? Claro que sí. ¿Merece John Zapata el repudio general y toda la abyección que seamos capaces de arrojarle en la cara? Desde luego que sí. ¿Es un monstruo? No sólo eso. Merece los calificativos más rastreros. Sin embargo, no es el ciudadano común y corriente quien debe asumir el rol de justiciero y, sin ninguna fórmula de juicio, condenar a quien ha cometido un delito. Que es, precisamente, lo que está sucediendo ahora mismo con algunos roldanillenses en particular y con los usuarios de Facebook en general. Veamos este ejemplo:


Leído fuera de contexto, uno podría asegurar que son palabras de un sádico asesino,  como Garavito,  que así dejaba a sus pequeñas víctimas. Si yo fuera su amigo, lo tendría a metros. A su mujer le convendría mantener a su hijo a kilómetros de ese modelo de padre.  

Esta habla como una homicida “normal”,  de esas que sale con una pistola en el bolso, lista a desenfundarla si se le atraviesa cualquier malparido. Al menos ya demostró que es una sicaria de la ortografía.

Para no ser monotemáticos, dejo estas dos últimas perlas:
 

La primera es contundente en su sentencia: no queda más remedio que matarlo. Lo que no dice es quién lo hará,  aunque estamos seguros que no será ella. Es más fácil incitar que actuar.

La otra propone que lo maten a golpes. Ojo por ojo. Que maten al asesino. ¿Quien lo dice?

Debo decir que quise insertar aquí dos comentarios de personas que en su perfil decían vivir en Cali pero ser de Roldanillo. Presurosas quitaron sus notas provocativas luego que yo escribí lo siguiente:

El homicida, de acuerdo con lo conocido, actuó en un estado de enajenación. Además del castigo que le imponga un juez, va a necesitar un tratamiento psiquiátrico. Gustavo Reyes Vásquez y Dora Vidal también lo van a necesitar. Y muchos de los que aquí  comentan. ¡Qué mentalidad asesina la que tienen! Desde luego que la indignación es general. Pero si pudieran matar a esa persona que cometió tan execrable crimen (y si verdaderamente tuvieran el valor de hacerlo) ¿Cómo podríamos calificar ese nuevo homicidio? De verdad me avergüenzan estos roldanillenses. ¿Piden que lo linchen, que lo  sienten en la silla eléctrica? Seguramente no pedirían lo mismo si fuera un hermano quien estuviera en esas circunstancias. Es la doble moral. ¡Qué mentes tan podridas! No quisiera encontrármelos juntos pues me lincharían por lo que aquí he dicho.

Lo que más necesitan la familia Zapata y la familia Marín es nuestra comprensión. Y nuestra solidaridad. Lo demás  es hablar desde la doble moral, como ya lo dije antes.

jueves, 12 de mayo de 2016

CON "CARA" GANAN ELLOS, CON "SELLO" PIERDE EL PUEBLO

Invitar a la resistencia civil contra la paz en Colombia es lo mismo que invitar a continuar una guerra fratricida en la que los bandos enfrentados están conformados por gente del pueblo. Y eso es más que criminal.


Desde luego que quien hace tan perverso llamado a la resistencia civil contra la paz no empuñará el fusil para liderar una consecuente resistencia militar contra la paz; al contrario, seguirá exhibiendo su particular patriotismo desde la comodidad de su mansión y rodeado por un esquema de seguridad que le cuesta un ojo de la cara a los colombianos, mientras un rebaño de enceguecidos fanáticos (es válida la redundancia) le hace reverencia, le jura sumisión sempiterna y, de paso, le hacen el trabajo sucio.


Ese insigne Salvador de Colombia no enlistará a sus bienamados hijos en el Ejército o cualquier grupo paramilitar para que le pongan el pecho a las balas combatiendo al enemigo; es decir, a la guerrilla y a todo aquel que piense de manera progresista. Para eso está el pueblo-pueblo. Al contrario, los educará en el sutil arte de pisotear a los demás y volverse multimillonarios en diez años con una tienda de artesanías.


...personas cuyas familias se han
enriquecido antes y después con
la violencia y la muerte de otros
Es lógico que personas cuyas familias se ha enriquecido antes y después con la violencia y la muerte de otros, hagan un llamado a la resistencia civil contra la paz en Colombia. Pero que un colombiano del común, de esos que -como usted- tiene que salir todos los días a luchar por la subsistencia, invite a la resistencia civil contra la paz no sólo es del todo ilógico sino estúpido, salvo que ese colombiano esté verdaderamente dispuesto a borrar de la faz de la tierra a los otros colombianos que estamos dispuestos a hacer resistencia civil contra la guerra. Es que resulta muy fácil invitar a que los demás se maten cuando no van a estar en el matadero.


La resistencia civil contra la paz no es contra la paz, es contra los que buscan una Colombia que brinde mejores oportunidades. Los que temen que nos gobierne Timoshenko (lo cual en realidad no sucederá) no temen lo que pueda pasar con Colombia sino lo que llegaría a ocurrir con esos desmesurados capitales que la clase política ha amasado con la corrupción. Los que se escandalizan con la posibilidad de que unos delincuentes se tomen el poder, fingen ignorar que desde el siglo pasado buena parte de los gobernantes y dirigentes del Estado han sido delincuentes consumados con un solo propósito: saquear el erario público y enriquecerse más y más mientras el pueblo empobrece. En últimas, lo que persigue la derecha es anclarse al poder para llenar sus bolsillos a costa del pueblo, mientras la izquierda lo que persigue es arrebatar ese poder sin importarles lo que pase con el pueblo.


Niño Wayú en estado de desnu-
trición
No es el pueblo el que ganará haciendo resistencia civil contra la paz. Ganará la ultraderecha recalcitrante (aquí también es válida la redundancia) que considera que Colombia es la finca que la historia le entregó en administración para su beneficio personal. Tampoco es el pueblo el que ganará cuando las FARC y Santos firmen un papel contentivo del acuerdo de paz. Ganará la derecha gobernante que disfruta de los dividendos que produce estar al frente de la administración de un país tan rico que hasta ahora nadie ha podido llevarlo a la quiebra. Ganarán las FARC que ya no tendrá que seguir extorsionando, ni asaltando, ni matando a los campesinos o cometiendo todo tipo de desmanes contra los más humildes desde la clandestinidad, pues eso mismo hacen los tres poderes del Estado desde la oficialidad. O visto de otra manera: Si la guerrilla arrincona al pueblo y ajusticia a quienes no siguen sus lineamientos, es un delito de lesa humanidad. Si el gobierno mata al pueblo de hambre y falta de atención médica es una estrategia social.


¿Quién es el enemigo de quién?
Si usted es partidario incondicional de la resistencia civil contra la paz, seguramente me verá como su enemigo, como alguien que hay que eliminar a todo costo. Para eso lo han entrenado ideológicamente y le han impuesto una plataforma de odios gratuitos y no de conceptos políticos. Pero no soy su enemigo y, de mi parte, no le veré como tal. Soy pacifista por convicción y por esa sola razón jamás tendría odios ni apuntaría un arma contra usted.

Como lo dije en un comentario anterior, la paz es algo más que el silencio de los fusiles. La paz es justicia social, es igualdad de condiciones y oportunidades. La paz no será onerosa para el pueblo. La paz será muy costosa para la dirigencia corrupta de nuestro país. El pueblo siempre ha perdido. ¿Qué podemos perder ahora?