viernes, 13 de octubre de 2017

La triple moral de nuestros patriotas


Muchos de los que llamaron asesino a Santrich, fueron los mismos que aplaudieron a Mancuso en el congreso.

Por: Eduardo A. Castaño
Octubre 13, 2017

Ayer en el congreso a Jesús Santrich le gritaron “asesino, asesino”. Todo un show el que armaron los del Centro Democrático porque el militante del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común iba a intervenir en la plenaria pública cuando estaban discutiendo el tema de Circunscripciones Especiales para la Paz, uno de los puntos centrales del acuerdo firmado en La Habana.

Ahora, esos mismos congresistas que se levantaron de la plenaria como adalides de la moralidad, creyendo inaceptable que el exguerrillero no podía hacer presencia en el capitolio, se les olvidó que en esas mismas sillas estuvo sentado Pablo Escobar, uno de los hombres más temibles en la historia de este país. Sí, y el Estado se le arrodilló después de ver los millones que entregaba a diestra y siniestra.


O aún en la historia reciente del respetadísimo congreso de la República. El 28 de julio de 2004 Salvatore Mancuso, el jefe paramilitar, entró al capitolio como todo un héroe. Llegó escoltado por la fuerza pública, la misma que pagamos todos los colombianos, y caminando sobre una alfombra roja, saludando a las cámaras como si fuera toda una estrella, los congresistas se levantaron de sus puestos y los aplausos no se hicieron esperar. Totalmente indignante. Hoy se sabe que el 35% del senado fue elegido gracias a los paramilitares, tal como el mismo Mancuso, extraditado en Estados Unidos, confesó. Son 60 los condenados por parapolítica hasta el momento, pero estoy seguro que saldrán más, además de los que se salvaron por el poder que manejan.




Y es ese mismo congreso donde trabajaron hombres ilustres como Musa Besaile, un parapolítico casi comprobado; y Ñoño Elías, un criminal confeso. Los dos barones de Córdoba son la representación perfecta de todo lo podrido que hay en el capitolio.

Solo quiero terminar con esta frase: dejen jugar al moreno.

jueves, 7 de septiembre de 2017

No soy tulueño pero hace 15 años vivo aquí

La prolongación de la Transversal 12 es una obra que los tulueños esperaban desde hacía más de dos década. Por fin fue terminada y entregada a comienzos de este año, lo que permitió la salida rápida de vehículos que van al norte o al sur del departamento del Valle del Cauca. Incluso se ha convertido en el trayecto favorito de más de cien personas que todos los días desde las 4:30 a.m. pedalean, trotan, marchan o simplemente salen a caminar los tres kilómetros que hay desde el puente sobre el río Tuluá y la Avenida Simón Bolívar y el puente de retorno sobre la vía Panamericana o Carretera 25.

No obstante, la prolongación de la transversal 12 también se ha convertido en el vertedero de basuras de algunos tulueños con poca educación y ningún respeto por su ciudad y su gente. Desde la esquina de la estación de servicio de la calle 28A con Transversal se ven imágenes como las que se muestran a continuación:


Quien no guarda la bolsa de su basura en espera que pase el carro recolector y, en cambio, se toma el trabajo de cargarla en su automóvil o moto para arrojarla en el tramo de la vía que ya he mencionado, no solamente está contraviniendo una norma establecida sino que está exhibiendo lo peor de su condición ciudadana. Es alguien que no respeta a los demás y, por lo tanto, no tiene respeto por sí mismo. Es un marginado de sus obligaciones.


Sin embargo, la administración municipal también tiene su responsabilidad en esta situación, pues habilitó una vía de mucha importancia, pero la dejó a la buena de Dios en cuanto a la preservación de su aseo. Desde luego que existe una empresa particular contratada por la alcaldía para que realice esa labor, pero esa empresa no va a extenderse hasta lugares que no están contemplados en el contrato respectivo, como seguramente ocurre en este caso concreto.


Este es, entonces, el llamado que hace un ciudadano común y corriente que vive en Tuluá y a diario recorre, al trote, ese tramo de vía que poco a poco adquiere las características de basurero público. Es necesario que la alcaldía municipal, a través de la dependencia a la que corresponda, despliegue las actividades preventivas necesarias a fin de evitar que la práctica de arrojar basuras en ese sitio se convierta en algo común y nos acostumbremos a vivir en la inmundicia.


Es necesario que se adicione al contrato suscrito con la empresa de aseo que opera en Tuluá para que se haga un recorrido periódico por esos tres kilómetros y recojan las bolsas que los inconsecuentes arrojan sin ninguna consideración.







miércoles, 6 de septiembre de 2017

Algo va del Doctor al doctor. O la doctora.


Llevaba tres años sin ir al consultorio de un médico, aunque estaba trabajando para una entidad que exigía exámenes periódicos a su personal y más en mi caso, siendo un hombre que ya había cruzado el umbral de los 60 y estaba próximo al retiro forzoso. La última vez me había atendido el Doctor Velásquez, un hombre grueso, de mirada cansada, que parecía tener la edad con que cuento.

De inmediato el Doctor Velásquez me hizo sentar frente a su escritorio y procedió a preguntar sobre el motivo de mi consulta, cuánto tiempo hacía que sentía esa dolencia, si en mi familia había alguien padeciendo lo mismo… en fin, detalles que le permitieran tener una idea clara de lo que estaba afectando mi salud. Me indicó que subiera a una báscula digital. Luego me hizo acostar en una camilla, hizo un registro de mi presión arterial y procedió a auscultarme. Aspire profundo. Suelte. Aspire. Suelte. Me tomó la temperatura. Introdujo algo en mi cavidad auditiva. Me puso la luz de una linterna en los ojos. ¿Fuma? Es que lo escucho toser con frecuencia. Le manifesté que no, que no era tos de fumador. Que era tos de viejo profesor por haber tragado tiza de cal durante 17 años. Finalmente pidió que me sentara de nuevo frente a su escritorio para comunicar el diagnóstico: No es nada grave, don Manuel; parece ser un problema en el oído medio, pero si no lo remito al especialista ahora mismo y no tratamos esto con algunos medicamentos, entonces sí tendrá de que preocuparse.  Escribió algunas cosas en los formatos de la carpeta que constituían mi historia clínica y extendiendo su mano, después de treinta y cinco minutos, me despidió con recomendaciones de seguir al pie de la letra su tratamiento.

*** 

Hace poco tuve que regresar a consulta médica y pregunté por el Doctor Velásquez. Me contestaron que ya no trabajaba allí. Renunció. Al entrar al consultorio vi a una mujer joven, demasiado joven para ser una profesional de la medicina. Como no soy de los que abre brechas generacionales ni desconfía totalmente de la capacidad de los neófitos, asumí con naturalidad el rol de paciente. Sentada frente a la pantalla de un computador, sin siquiera dirigirme la mirada, me dijo: siéntese. Silencio milenario. La doctora continuó frente al computador y -siempre sin mirarme- preguntó: ¿Qué te pasa? Intenté decirle que a eso acudía a su consultorio: a que indicara qué me pasaba, pero no quise entrar en diálogo con una espada guerrera en la mano. Le solté el rollo: Es lo del oído, mire que... Ah, no, es sólo el derecho… Sí, los grillos me chirrían todo el tiempo… Claro, el vértigo es una cosa muy jodida… Sin darse tiempo para nada, me tomó la presión arterial y recorrió mi espalda con el estetoscopio. Regresó al computador y se dio a la tarea de digitar tan veloz como si estuviera chateando. ¿Tu mamá o tu papá sufren de la presión o tienen problemas de colesterol? ¿Es alérgico a alguna medicina? ¿Te le han hecho alguna cirugía?  No. No. Sí. El examen-encuesta tardó más o menos diez minutos. Quince, siendo muy generoso con la doctora. Sin darme la mano, deslizó hacia mí una tira de papel y me indicó que en la recepción podía reclamar la fórmula. Chao.

...frente a la pantalla de un computador, sin siquiera dirigirme la mirada
Ya con la fórmula en la mano y la prescripción de acetaminofén a la lata, entendí por qué el Doctor Velásquez ya no trabajaba allí. Es que se demoraba veinte o treinta minutos más con el paciente. Es que prescribía medicamentos de calidad, que incluso no estaban incluidos en el POS, con la advertencia de que: De pronto tiene que comprar algunos, don Manuel. Es que en la universidad el Doctor Velásquez sí asistió a las clases de ética hipocrática. Es que, sin importar la edad o la experiencia, hay una gran diferencia entre un Doctor y un doctor. O una doctora.


lunes, 28 de agosto de 2017

Y no era de bronce

Cuando yo era niño, cada vez que iba al parque Guerrero encontraba tres cosas que me atraían como un poderoso imán: la pila, la escultura de El niño y el león y el tamarindo que se hallaba frente a El Volga. Lo menciono ahora por tres razones: La pila ha sido objeto de polémica pueblerina, la escultura ha sido objeto de vandalismo y el tamarindo… Bueno, el tamarindo se me atravesó en los recuerdos.

La fuente estaba, como hoy, en el centro del parque, pero en ese entonces la habían instalado sobre un pequeño montículo de tierra cubierto de hierba. Y era de bronce. Al menos así lo decía todo el mundo y los pocos libros de historia que hacen referencia a la donación hecha por un señor de apellido Lalinde a finales del siglo XIX. Digámoslo de una vez: su valor artístico es inferior al rédito histórico que ahora tiene; que si hubiera sido al contrario, hoy tendríamos conocimiento del insigne autor y todo el referente de su génesis artística. ¿Donde fue esculpida o vaciada? ¿Qué técnica se utilizó? ¿Dónde está la impronta que la caracteriza como una pieza única y no como un modelo reiterado y reiterable? Solamente sabemos que el señor Lalinde la compró en uno de sus viajes a cualquier parte del mundo y la regaló al pueblo de Roldanillo, así como cuando alguien viaja a Cartagena y se carga de manillas de chaquira y otras artesanías baratas para obsequiar a sus amigos.
Imagen cedida por Humberto Madrid
No, no estoy diciendo que la pila sea una artesanía barata, pues algo de tales proporciones debió representar un dinero considerable. Pero los viejos eran así, de un amor por su pueblo que ni en el edificio de la 7a con 7a se encuentra ya. Desde el momento mismo en que fue puesta en la mitad del parque, se convirtió en un referente ineludible para los fotógrafos de oficio y para los que podían tener una Kodak Brownie modelo C y pasar a la posteridad. Roldanillense que se respete (incluso los que no son respetados) tiene una fotografía al pie de la pila. Esa sola circunstancia la convierte en un modelo icónico para nuestro pueblo, en algo así como uno de los documento de identidad que se se exhiben en los afiches promocionales de lo que sea.

Sin embargo, en los últimos años la fuente del parque, como también la conocemos, ha caído en desgracia. Hace un tiempo la desarmaron y tiraron sus partes en el patio de la alcaldía y luego en el de la Casa de la Cultura. Allí se perdió el platón superior. Llamaron a Pedro Alcalde, agradable persona y gran amigo, además de habilidoso escultor en cemento, quien realizó una réplica intachable. Luego sufrió otras averías y Pedro Alcalde estuvo presto a repararlas. Terminando el 2015 y una funesta administración, la pila fue abandonada y hasta cubierta con escombros gracias a un proyecto de remodelación del parque que sólo Wikileaks sabe cuánto costó en realidad. Finalmente se la robaron, la rescataron en pedazos y, claro, llamaron a Pedro Alcalde para que desfaciera ese entuerto.
Foto de Andrés Clavijo
Indudablemente las reparaciones, restauraciones y modificaciones que haya sufrido la pila no han tenido la intervención de un experto en el rescate de monumentos y símbolos históricos. Siempre llamaron a Pedro Alcalde, habilidoso escultor en cemento -como ya dijimos- muy conocido por ser el que hizo las figuras temáticas de los parques recreacionales del Valle del Cauca y a quien no se le conoce una trayectoria en el trabajo con bronce (que exige una taller de fundido) o con mármol de Carrara. Algo tan evidente generó hace siete meses un comentario de mi parte (con un humor harto corrosivo, debo admitirlo) y una respuesta del Secretario de Infraestructura del Municipio, nada apropiada (hay que decirlo) si se tienen en cuenta que venía de un excelso y desinteresado servidor público que ocupa tan dignísimo cargo. Pues bien, con ocasión del Festival Lola Mora, tuve un encuentro casual en el parque Guerrero con Pedro Alcalde. Y tardíamente recordé el ácido comentario y la torpe respuesta de marras:
Los honrosos títulos de viejo e irresponsable los insertaré orgulloso en mi ridiculum vitae, porque todo viejo se vuelve de alguna manera irresponsable; pero no quiero el de mentiroso, que por derecho propio le corresponde a otros. Por eso registré en vídeo lo que dijo Pedro Alcalde acerca de la pila. Ahí tienen:


"No es de bronce. El material con la cual está constituida, 
en cierta parte es de hierro colado"

Entonces, como decían y siguen diciendo las buenas lenguas, sí es de cemento, en buena parte, porque en cierta parte es de hierro colado. Por lo tanto, no fui irresponsable en mis comentarios como sí lo fue el Secretario de Infraestructura del Municipio de Roldanillo, quien además debe aprender que si el cemento es una mina de oro para sus nobles propósitos y los de los contratistas de las obras públicas, de ninguna manera lo puede confundir con el bronce. 


Luego hablaremos de "El niño y el león".



sábado, 19 de agosto de 2017

¿Por quién tengo que votar?

A propósito del tema de la corrupción que quedó expuesta como una llaga en todos los estamentos del Estado y ante una sociedad a la que ya nada le asombra, me dio por conocer un poco más al respecto. Mi interés quedó centrado a las razones de por qué para el común de las personas es tan complicado entender eso del poder público, sobre todo esa parte que dice que es público pero parece ser privilegio exclusivo de unos pocos. O por qué si soy secretario de un juzgado no trabajo con el gobierno aunque mi nombramiento dependió de alguien que ha estado en el gobierno.  Creo que el error de no tenerse claridad de por qué las tres ramas del poder público son totalmente independientes se debe a la gente malintencionada (seguramente comunistas o socialistas desadaptados) que dicen que el ejecutivo mangonea al legislativo, el legislativo le da pedal al ejecutivo y el judicial le agacha la cabeza a ambos. Por eso me di a la tarea de investigar exhaustivamente -que es como se investiga en Colombia- y luego de consultar muchos textos y tratados, realizar más de 1.749 entrevistas y malinterpretar las más acertadas teorías, logré comprenderlo.

La cosa es así: El Estado Colombiano se sostiene en tres pilares que son las tres ramas del poder público: la rama Ejecutiva (gobierna al país), la rama legislativa (hace las leyes) y la rama Jurisdiccional (administra justicia). Todos son políticos. En el caso de los cargos por elección popular, usted vota por los políticos que aspiran llegar al Senado para llenarse los bolsillos de plata. Desde luego que ellos no se lo dicen de esa manera. Por época de campaña electoral, ellos lo que manifiestan en sus discursos es que les brota por los poros un patriotismo desbordante y la vocación de servicio a la comunidad y por eso ponen su nombre a la consideración de su partido, de su directorio, de su cacique político y del pueblo. El pueblo en último lugar, porque quien los elige primero es el cacique, éste le dice al directorio cuál es el candidato que recibió su bendición. Los del  directorio aceptan la designación (ni más faltaba que fueran a contradecir al patroncito) y les dicen a sus asociados por quién es que van votar, aunque el elector está tan adiestrado que él mismo lleva la traílla y pregunta ¿Por quién tengo que votar?. El partido político no importa, porque lo que está de moda hoy es pertenecer a los rojos y al día siguiente a los azules y después a los amarillos o a los morados, que por eso no le van a decir que usted es un “voltearepas”, como ocurría en los tiempos en que la gente sí sufría de vergüenza y prefería irse del pueblo.

Congreso de la República
Bueno, usted ya votó por los que van al Senado que es la misma rama Legislativa y que, como su nombre lo indica, es la que legisla o hace las leyes. Sus miembros se hacen llamar honorables, pero eso en la actualidad está en veremos porque honorabilidad es lo que les está faltando a casi todos. Ellos se reparten muchas cosas, menos lo que es mejor para sus electores. Por ejemplo: reparten puestos burocráticos cuya importancia va en proporción al número de votos que les hayan recogido. Un ministerio vale X votos, un instituto descentralizado vale Y votos, una secretaría de despacho vale Z votos. Y no crea que esas plazas burocráticas son de la autonomía del Presidente, del Gobernador o del Alcalde, para sólo mencionar las tres cabezas visibles de la rama Ejecutiva. No, señor. Ésas corresponden al poder de los políticos, que está por encima del poder público. Se empieza a enredar la cosa, ¿no? Pues bien, para que entienda mejor: La rama Legislativa y la rama Ejecutiva son instituciones independientes y, por lo tanto, diferentes. Pero a la hora del té son la misma cosa, pues no es raro que un político que ha estado en la rama legislativa se fatigue de tanto servir al pueblo y vayan a trabajar hasta el agotamiento con el gobierno. O viceversa. ¿No han visto que ahora que entramos a la moda de la corrupción, tanto de un lado como del otro ellos son investigados por minucias como prestarse,sin carácter devolutivo, varios miles de millones de pesos o recibir unos cuantos fajos de dólares que desinteresadamente les ofrece alguna empresa? Ah, pero usted votó por ellos.Y como perro fiel seguirá votando por ellos.
Gobierno Nacional
En cambio en la rama jurisdiccional o judicial ocurre lo mismo. Esta institución sí que es independiente, Pues ellos se nombran a sí mismos. Cooptación, le llaman a esa justa práctica. Nadie los elige por voto. Sí, como lo está oyendo. Lo que pasa es que hay una cosa que se llama Consejo Superior de la Judicatura, que es como la puerta abierta de par en par por donde entran y salen los diligentes políticos. ¿La van cogiendo? Entonces deja de ser de la Judicatura para convertirse en de la Adjudicatura, pues los políticos que tienen sus fichas allí señalan a quiénes se les debe adjudicar las vacantes de los magistrados de las Cortes (nosotros tan democráticos y todavía hablando de cortes). Los magistrados de Corte Suprema de Justicia hacen uso de su sabiduría y nombran dedocráticamente a jueces de tribunales y de distrito. Los jueces de tribunales y distrito medio nombran a sus empleados… y así se va alargando la cadena. Pero ni crea que esos nombramientos son autónomos. Dependen de un protocolo único: Usted lagartea, el político recomienda, el magistrado nombra y usted se posesiona previo el compromiso de aportar mensualmente el 10% de su sueldo. Igual en las otras ramas. Recuerde que la justicia está en mano de los políticos, aunque muchos en Colombia piensan que sería mejor al contrario:  que los políticos estuvieran en mano de la justicia.
Corte Suprena de Justicia
De modo que no venga con cuentos chuecos. Usted, su vecino, el mío, todo el mundo sabe que las leyes las hacen esos por los que venimos votando desde hace años para que ocupen sus codiciadas curules en el Congreso. Todo el mundo sabe que las leyes las aplican los que les deben favores a los que están en el Congreso. Todo el mundo sabe que esas leyes se las pasan por la faja muchos de los que están en la rama Ejecutiva, en la legislativa y en la Jurisdiccional. Y que a la hora de crear leyes implacables y jueces implacables que las apliquen, Usted y Juan Pueblo serán los únicos que carguen con todo su peso.

Un político de izquierda, de esos que tiraron piedra y una que otra bomba molotov, que fue guerrillero y congresista y alcalde y ahora quiere ser presidente de la República, lo resume mejor:


¿Y quien juzga al Presidente de la República? Ahí si hay una confusión.

Entonces, siga votando. Siga votando y siga feliz porque el candidato le dio la mano, cargó a su hijito, abrazó a su mujer y le dijo: "Te voy a tener en cuenta". Reciba los regalitos electorales y no digan nada. No hable de corrupción y cómase callado la cajita de lechona, masticándola hasta que le programen las próximas elecciones.









martes, 15 de agosto de 2017

No soy de aquí ni soy de allá

El domingo pasado un amigo me preguntó, en tono casi de reproche: ¿Abriste tres páginas en Facebook? Le respondí que no, pero que iba a buscar para saber de qué se trataba. Es que ahora uno resulta vendiendo o comprando chucherías sin haberlo pedido, vinculado en campañas de defensa de los derechos de los unicornios, formado grupo con los observadores de luciérnagas, apoyando a los ensimismados, dando una voz de aliento a los que sufren de halitosis, en fin: gracias a las redes sociales uno termina involucrado en todas las locuras que tienen autopista en la web. Hace quince minutos me llegó, vía Messenger, esta nota:

Hola amigo, Te invito a ser miembro de la Célula Aprista Colombiana, perteneciente a la Alianza Popular Revolucionaria Americana “APRA”, el Gran Movimiento Continental de Centro Izquierda o Izquierda Democrática, que propone la Integración de los Pueblos Indoamericanos, conservando cada país su autonomía, pero unidos por una sola Causa, la ansiada Justicia Social de Pan Con Libertad.

La nota está inserta en un grupo que no creé pero, al parecer, es mi grupo. ¿En qué momento resulté bailando en una fiesta que no era la mía ni donde me habían invitado? Porque, hasta donde el alemán me lo permite, no recuerdo haber creado un grupo ni estar participando en uno donde haya sido invitado. Ojo, que así es como uno llega a perder la virginidad.

Debo hacer una aclaración innecesaria: En diferentes ocasiones he manifestado que de la política nada me gusta. Por eso no pertenezco a ningún partido, menos aún a un grupo o directorio. Eso no quiere decir que eluda el tema o que no sea amigo y respete a los que sí les gusta y la disfrutan hasta el éxtasis, así algunos de ellos no entiendan o no toleren mi posición. Un suspicaz me dijo que si no soy de derecha ni de izquierda; entonces es que soy un anarquista. Vaya uno a saber. He leído (que no estudiado) a Bakunin, el más destacado teórico del anarquismo, a Proudhom, a Emma Goldman, a Kropotkin... La lista es muy larga. Pero también he leído la Biblia, algunas cosas de Das Kapital y otras de Mein Kampf y La Montaña Mágica y a Vidales y Rin Rin Renacuajo. ¿Eso que me hace? No me mame gallo, me dijo el suspicaz.

Bueno, lo que quiero decir es que mi intuición me lleva de la mano para indicarme dónde estoy parado y dónde no me debo parar. Mi independencia (mejor sería decir; mi libre albedrío) me lleva por los ibéricos caminos de Don Alonso Quijano. Por eso estoy con los que apenas sí se dejan escuchar, con los que injustamente son víctimas de la justicia, con aquellos que entregan sudor y sangre a cambio de un salario de miseria, con los que están en el lado opuesto de la opulencia, con el payaso que no recibe aplausos, con el ciclista que llega de último a la meta. En resumen: con los desiguales. Si a pesar de esa posición frente a la realidad que me muestra como alguien que no es de derecha pero tampoco de izquierda, entonces sí, a veces soy anarquista. Y en este despelote ideológico que llevo a cuestas sólo atino a decir: no me lleven a los empujones a grupos donde no he pedido estar, pues además de anarquista soy "solitarista".



martes, 1 de agosto de 2017

Que los hay, los hay. Lo que no hay es dónde echarlos.

Rafael Nieto Loaiza es precandidato a la Presidencia de la República por el Centro Democrático. Esperen, esperen…  sólo es PRECANDIDATO. Sólo eso. Y que lo sea del CD no es razón para sonreir burlonamente. Mire que, además, es abogado (como yo), columnista (como algunos de mis amigos) y analista político (como 50 millones de colombianos). Ah, también fue vice-ministro de Justicia. Es lo que dice su presentación en Twitter, donde tiene 12.500 seguidores, que no es la gran cosa pues existen empresas cibernéticas que venden la cantidad que les demanden.



Pero el mérito más grande de Rafael Nieto está en haber iniciado el ejercicio de su profesión con un contrato de $200.000.000.oo asesorando la Agencia de Defensa de la Nación.


Eso dibuja con fidelidad a este personaje de la política nacional. Lagarto profesional, debería leerse en su hoja de vida, donde afirma ser de centro-derecha. ¿Centro-derecha? ¿Existe tal cosa? Si es así no queda más remedio que dar por sentado que también existen las brujas. Y los Cuatro Fantásticos. Según esa apreciación de politólogo de pacotilla, quien se autodenomine de centro-derecha es porque está más confundido que analista de Facebook y -siguiendo esa absurda teoría- todavía no ha decidido si echar para la derecha-derecha, que podríamos imaginar algo así como el fascismo; o para izquierda-derecha, que vendría siendo como el liberalismo.

El caso es que Rafael Nieto ha llamado la atención en Twitter por este trino:



Leyendo a la carrera, como lo hacemos el 83,76% de los colombianos, el trino se ve como la natural postura patriótica de un buen político. Pero una interpretación atenta nos permite encontrar posturas dignas de un miembro de las SS hitlerianas. Para comenzar, Rafael Nieto Loaiza se va al extremo: Hay que desterrar al socialismo. No dice que hay que derrotarlo en franca lid con los medios políticos. No considera la posibilidad de ganar seguidores de esa peligrosísima doctrina mediante la demostración de ser el capitalismo la mejor opción. No señor, hay que desterrarlo. ¿Cómo? Como sea, todo parece valer para este paradigma de la intolerancia, incluso el exterminio tipo Unión Patriótica.

A renglón seguido el personaje de marras invita a unirnos a defender la democracia. Desdice de un abogado que ignora las normas básicas de la gramática y, en este caso, de las preposiciones Sin embargo, eso vale huevo frente a la contradicción ideológica que nos arroja a los pies. Y aunque la democracia, como sistema, no tiene mucho que ver con la igualdad de las personas, al menos sí hace referencia a la participación de todos en un sistema desigual. Por eso la publicidad política con que nos atiborran a diario hace constante mención de “democracia participativa”, así sea una expresión pleonástica y utópica. Visto así, desterrar al socialismo (repito: no derrotarlo en las urnas) para defender la democracia es un total contrasentido y un acto de extrema intolerancia dentro de la convivencia política que no se puede justificar en nadie. ¿Desterrar el socialismo para defender la constitución y la libertad? No sólo es un absurdo sino la demostración de la crasa ignorancia, en materia Constitucional, por parte del ex-viceministro de Justicia, cargo que exige conocimiento y aplicación de los principios consignados en la Carta Magna.  

En nuestra sociedad y de manera específica en el universo de la política, no es difícil encontrar estos paradigmas de la falsa ideología, personajes como salidos del extraño mundo de Súbuso que van por ahí exhibiendo su idiotez frente a unos espectadores que los siguen ciegamente hacia el abismo porque sólo saben pulsar el botón de ME GUSTA o sobre un emoji o, luego de hacer un extremo esfuerzo intelectual, escribir un comentario monosilábico. Total/. 

Ah, desde luego que ese tipo de idiotez no es monopolio de las tendencias de la derecha antes mencionada. En la izquierda también se da silvestre y cuando se va al extremo compite con las posturas fascistas, que son totalitarias, egocéntricas, dictactoriales, racistas, discriminatorias, excluyentes. Encuentra uno por ahí dirigentes de la izquierda, centro-izquierda, izquierda-izquierda e  izquierda-derecha que asumen igual postura ante una colectividad social que cada vez cree menos en la política y mucho menos en los políticos y lo único que quiere es vivir en paz. Nada más.

ANIBAL
MANUEL